CUENTO POLICIAL 1/18 (1 minicapítulo diario)
I
El doblaba la esquina, con paso cansino, mientras el patrullero se detenía bruscamente ante el portal. La puerta estaba abierta, los dos milicos de civil - arma en mano - se abalanzaron en el interior de la vivienda. Sólo se escuchaba el eco que producían las gotas al caer, de una canilla mal cerrada. Los gruesos cortinados no dejaban entrar la luz del sol que caía con la tarde. Era un living pequeño; estaba iluminado apenas por una lámpara tenue, y a simple vista, todo estaba en orden allí. Hacia la derecha, oscuridad total; Pablo le indicó a su compañero - el facho - que fuera hacia una habitación en penumbras, sobre la izquierda, mientras él tanteaba la pared, buscando el interruptor.
En el mismo instante en que Pablo encendió la luz, escuchó la voz del "facho" , ronca, que dijo:
- Acá está la mina.
- ¿Muerta? Preguntó Pablo.
- Eso parece. No puedo encontrarle el pulso, - mirá el buraco que tiene en la cabeza -
- Ya lo veo. Estos hijos de puta de sanidad, sólo saben hacer huelgas, pero nunca están cuando se los necesita. Dejala. No podemos hacer nada nosotros.
CONTINUARÁ!!
"El material editado en "Muestrario de Palabras" goza de todos los Derechos Reservados. La administración confía en la autoría del material que aquí se expone, no responsabilizándose de la veracidad de los mismos." En éste blog, encontrarás, todo lo que no pudo ser clasificado, pero que merece ser publicado."
sábado, 19 de julio de 2008
miércoles, 16 de julio de 2008
Me agotan y duele...

Me agotan los políticos
víctimas o presas del cinismo
y la hipocresía...
Me agotan los oficialistascon la versión oficial,
recitada como un poema.
Me duele la mentira,
me duele el INDEC.
Me duelen los políticos
robando las esperanzas.
Me agotan los vencedores
narrando los hechos...
tergiversando la historia.
Me hacen llorar los revolucionarios
que derrotaron al dictador
y hoy ocupan su lugar
sin recordar
que es el mismo que combatían
y se añejan en el poder,
para morir con honores
enterrados como un faraón.
Me duelen los sin memoria
los obsecuentes, las injusticias,
los pobres, los ricos,
los buenos, los malos,
los extremos...
los del gobierno, los del campo,
me duele la intolerancia,
hoy me duele la vida...
MARGA ®
mmseoane@speedy.com.ar"
martes, 17 de junio de 2008
NO CODICIARÁS
El tenía el placard vacío, comparado con el de su hermana. Un día muy enojado decidió que algo debía hacer para tener la misma atención que ella.
Así que al día siguiente muy de mañana se pintó los labios, las uñas y se arqueó las pestañas amarillas.
Desde aquel mismo momento se hizo llamar, luz ya que el llamarse lucio le quedaba mal con vestido con florcita.
Su padre terminó enloqueció y su madre quedo vegetando, mientras el/la, sigue esperando mientras su placard todo azul, sigue vacío igual que antes.
No es bueno codiciar los bienes ajenos….
Juan Ricardo Sagardía
SANTOAMOR
Así que al día siguiente muy de mañana se pintó los labios, las uñas y se arqueó las pestañas amarillas.
Desde aquel mismo momento se hizo llamar, luz ya que el llamarse lucio le quedaba mal con vestido con florcita.
Su padre terminó enloqueció y su madre quedo vegetando, mientras el/la, sigue esperando mientras su placard todo azul, sigue vacío igual que antes.
No es bueno codiciar los bienes ajenos….
Juan Ricardo Sagardía
SANTOAMOR
sábado, 14 de junio de 2008
Más allá del espacio

Quizá el tiempo no me deje ver más allá del espacio y si pudiera me alejaría para poder soñar. Las estrellas de mi cielo sonríen debajo de ese manto negro, como si estuvieran colgadas de un alfiler esperando un descuido del firmamento para caer, dejando una estela tras de si.
Es la fugacidad de la noche la que suspira dentro de un rincón húmedo, a la orilla del mar está la habitación de los secretos que esperan encontrar la tranquilidad de las olas.
Deseo encontrarme conmigo misma y por cada lamento dar un paso, seguir por este sendero que me da la vida, correr por todas las distancias y que mis huellas perduren grabadas en un suelo de vivencias.
Me gustaría levantar los brazos y tocar el cielo, saber el material de su andadura, la suavidad de las nubes, la belleza de su canto. Es tan sólo un momento el que separa mi espacio del tuyo, es tan sólo un recuerdo el que nos hace despertar a la mitad del recorrido. No mires atrás, no quiero un futuro de recuerdos, sino de experiencia, que me ayude a ver mi reflejo colgado de tus ojos y poder besarlos como si fueran flores de primavera.
Comparte mi sueño y si quieres hagamos juntos la realidad del momento, para tener nuestro presente colmado de experiencias.
Erika Martínez Rodríguez
viernes, 13 de junio de 2008
EL ORIGASMIO
Las sujeto con los dedos, como acariciándolas. Se ponen tensas, casi de textura acartonada, pero suaves como el origami.
Por la calle, bajo la ventana, un desfile de escotes me pone a cien. Son las ventajas de tener situado el despacho en un entresuelo, en zona peatonal y comercial. La visión del canalillo es magnífica. A veces incluso juego a las adivinanzas: ésta tipo platillo, esta otra ubre de cabra, ésta tipo escoba caídas hasta el suelo, todavía instalado en el recuerdo de aquella clase magistral de antropología, cuando cursaba primero de medicina, y en la que no se oía respirar ni a una mosca si el profesor se ponía a explicar las variedades.
Tiro suavemente de las puntas y reaccionan al estímulo. Se ponen rígidas.
Me gusta ver pasar a las mujeres bajo mi ventana. En muchas ocasiones me enamoro perdidamente de alguna de ellas, sin que se den cuenta. Observo cómo caminan, cómo se contonean, cómo se detienen ante un escaparate y se remiran en el reflejo del cristal.
Noto el calor aproximándose a mi cintura y me excito. Aprieto los dedos y, al hacerlo, noto que inconscientemente empujo, echo hacia delante el cuerpo en un voluptuoso ademán, como un toro de un solo pitón aceptando el reto del capote. Cuando tiras de algo con fuerza la cintura hace contrapeso y se dispara. Me aproximo a aquella excitante fuente de calor. Me arrimo ya sin ningún tipo de pudor hasta casi quemarme, piel con piel. Lo introduzco todo mientras sigo tensando con los dedos. Va entrando y yo acaricio la superficie con ternura para que se mantenga lisa y suave. La pongo a punto como si fuera un verdadero mago de la seducción y no se me eche atrás en el último momento o se enfríe.
Miro otra vez por la ventana. Me gusta la morena de la izquierda que se ha parado a ver el sujetador negro expuesto en la tienda de lencería.
Pongo toda la atención para hacer que las partes coincidan al unísono en el momento cumbre mientras sigo apretando, tensando con los dedos. Ah... Aaah... Aaaaah....Siento un gratísimo estremecimiento. Después, me relajo. Operación concluida.
Giro la vista. La morena desaparece en un segundo, dejando el escaparate vacío.
Entonces retiro las pastas del libro que, una contra otra, para que solamente resulten por una cara, me encontraba plastificando. Las separo y apago la máquina no sea que se me queme. Todo está listo para el encolado.
Abril 2008©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España
www.eltallerdelpoet a.com
Por la calle, bajo la ventana, un desfile de escotes me pone a cien. Son las ventajas de tener situado el despacho en un entresuelo, en zona peatonal y comercial. La visión del canalillo es magnífica. A veces incluso juego a las adivinanzas: ésta tipo platillo, esta otra ubre de cabra, ésta tipo escoba caídas hasta el suelo, todavía instalado en el recuerdo de aquella clase magistral de antropología, cuando cursaba primero de medicina, y en la que no se oía respirar ni a una mosca si el profesor se ponía a explicar las variedades.
Tiro suavemente de las puntas y reaccionan al estímulo. Se ponen rígidas.
Me gusta ver pasar a las mujeres bajo mi ventana. En muchas ocasiones me enamoro perdidamente de alguna de ellas, sin que se den cuenta. Observo cómo caminan, cómo se contonean, cómo se detienen ante un escaparate y se remiran en el reflejo del cristal.
Noto el calor aproximándose a mi cintura y me excito. Aprieto los dedos y, al hacerlo, noto que inconscientemente empujo, echo hacia delante el cuerpo en un voluptuoso ademán, como un toro de un solo pitón aceptando el reto del capote. Cuando tiras de algo con fuerza la cintura hace contrapeso y se dispara. Me aproximo a aquella excitante fuente de calor. Me arrimo ya sin ningún tipo de pudor hasta casi quemarme, piel con piel. Lo introduzco todo mientras sigo tensando con los dedos. Va entrando y yo acaricio la superficie con ternura para que se mantenga lisa y suave. La pongo a punto como si fuera un verdadero mago de la seducción y no se me eche atrás en el último momento o se enfríe.
Miro otra vez por la ventana. Me gusta la morena de la izquierda que se ha parado a ver el sujetador negro expuesto en la tienda de lencería.
Pongo toda la atención para hacer que las partes coincidan al unísono en el momento cumbre mientras sigo apretando, tensando con los dedos. Ah... Aaah... Aaaaah....Siento un gratísimo estremecimiento. Después, me relajo. Operación concluida.
Giro la vista. La morena desaparece en un segundo, dejando el escaparate vacío.
Entonces retiro las pastas del libro que, una contra otra, para que solamente resulten por una cara, me encontraba plastificando. Las separo y apago la máquina no sea que se me queme. Todo está listo para el encolado.
Abril 2008©Fernando Luis Pérez Poza
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