de George Bernard Shaw
Cuando leas una biografía, ten presente que la verdad nunca es publicable.
Una pequeña frase de un gran escritor es para mi una tormenta, un huracan , un terremoto.
Segun el, seguramente debe ser verdad que jamas pueda escribir la verdad, la verdad absoluta, por lo menos la verdad mia.
Intuitivamente parece que lo se, pues mas de una vez me dije e incluso lo he dicho en publico
y o publicado en el internet que cuando llegue a los 75 años de edad podre lanzar ciertos cuentos al aire que supuestamente seran la verdad absoluta de un monton de cosas que pienso o que creo sucedieron y en el caso que sucedieron a otros podre poner sus nombres. El riesgo de que me demanden es minimo y si me demandan los juicios llevan tanto tiempo que asi tengre en algo en que ocuparme cuando ya este viejo. Jamas he tomado en cuenta que yo o algunos de los que tomaran parte ya no estamos en vida a mis 75 años de edad.
Cosa incomprensible es que yo traduzco la cuestion de publicar algo como si automaticamente se debe convertir en una demanda. Como si fuese testigo de un asesinato y que cuando yo escriba el criminal asesino ira finalmente a la carcel. O el cuento ese del padofila, que definitivamente no paso nada. El ya no debe vivir y si viviria que???? Esta lleno de ellos, hay que mirarle los ojos, los labios para descubrirlos.
Tampoco cosas de todos los dias que tengo para comentar son tan tragicas que desarrollen alguna demanda judicial por perjurio o algo asi. No creo que pase a mayores si yo escribo de algun pequeño desfalco que fui testigo , pasivo por supuesto, bueno, ven no se puede contar la verdad, si, si confieso activo y no tan testigo sino responsable directo. Al juez le dire que fue un acto inconciente y que no estaba en mis cabales.
Los maridos de mis amigas no se daran por aludidos y no creo me demanden, que derecho tienen? es una pregunta que debera hacer mi abogado. Si las amigas no tienen ningun derecho legal de demandarme seguro los maridos no podran hacer nada para guardar su buen nombre (el de ellos por supuesto), si es que en algo afecta.
Las amigas al fin y al cabo podran confesar en publico, gracias que me hiciste sentir tan bien tanto tiempo.
Si comence con el Sr Shaw, puedo finalizar con el Sr. Battaglia que escribio estos dias:
(solo traigo el comienzo y el final de su epistola)
Ante la creciente cantidad de opiniones sobre la literatura relacionada con la historia y el destino de la humanidad, deseo dar mi opinión. ............ ......... ..
............ ........
La literatura no salva al mundo pero creo que sí el mundo debe proponerse salvar a la literatura, ya que un mundo sin literatura sería muy triste
Conviene guardar las proporciones de las cosas, 2 Chantas como Barak y Netaniahu hicieron
mas plata de sus conferencias que todos los escritores que yo conozco. Confieso, nadie
habla de los numeros. Cuanto le pagan por un conferencia a Saramago por ejemplo? o
Vargas LLosa, que anduvo en politica.?
Entonces yo solo puedo decir que escribo porque me gusta, como otro pinta, otro escribe
toca musica, baila balet o no hace nada. A mi tambien me gusta que me lean y me comenten
y a otros no.
Gracias por leer y comentar estas lineas
Yossi May 6.1.2008
"El material editado en "Muestrario de Palabras" goza de todos los Derechos Reservados. La administración confía en la autoría del material que aquí se expone, no responsabilizándose de la veracidad de los mismos." En éste blog, encontrarás, todo lo que no pudo ser clasificado, pero que merece ser publicado."
lunes, 7 de enero de 2008
viernes, 4 de enero de 2008
RÉQUIEM
poema de Oscar Portela
Como Tiberio frente al mar azul, como Tiberio
al infinito tiempo de la espuma sin memorias ninguna,
como Tiberio el Dios atisbando sin ver,
más que el abismo del pasado y sentir vagamente
las incendiadas gemas arder en su corazón de niño,
así, como Tiberio, como Tiberio el Dios,
frente al inabarcable órgano del océano
siento subir en mí, contemplando como Tiberio
el elíptico vuelo de las aves,
el horror del pasado, el pánico quebrándose
sobre mi corazón, el quiasmo de lo no sucedido,
hundido como Tiberio, el Dios, entre tinieblas,
con las ardidas naves del verbo proferido por el deseo
del otro que fui, o de los Otros que hablaban
en nosotros, el infinito misterio del pasado.
Larga ha sido nuestra búsqueda, finitos pero intrincados
los pasadizos en los que buscábamos el orden
perdido, el vuelo de los Ángeles, las voces que dictaban
y exultantes ardían en nuestros corazones
enjaezados de lunas y de estrellas, de promesas
burladas por la voluntad de alzarce con el todo del mundo.
Pero heme aquí sin palabras, como Tiberio, el Dios,
pálido en la certidumbre de ser solo un espectro,
una pálida huella en las danzas de la memoria
del devenir del mundo, por los Dioses burlado,
mirando ahora, sin ver más que el Ocaso de los soles
que amara, como Tiberio, como Tiberio el Dios,
yo Dios, ahora deseando la desmemoria sin sexo
de los cerrados ojos de una magnolia,
sobre un cuerpo ya anciano que no pronunciará
jamás las ordenes de vida o muerte.
Como Tiberio,como Tiberio el Dios, desterrado en si mismo
frente al mar, bordando el réquiem de lo no sucedido,
pidiendo al Ángel de la gracia de los piadosos
espíritus, que aparten del insomnio toda muerta memoria.
Como yo, como Tiberio el Dios, así, en mitad del leteo,
ahora me preparo para llevar conmigo
la vacilante nada de los Dias, los espejismos
de las Islas Perdidas, -todo lo que un nombre firmara -,
en nombre de unos ojos, unas trémulas manos
de amante y de asesino, unos labios sedientos
de venenos, que ahora cantan la canción del vacío,
las lagrimas de Eros desterrado -el baño de Diana-
y Acteón destrozado, como Tiberio, ya invisible
a la jauría de perros, solo azotado por el lamento
del viento arremejido contra los acantilados de Capri,
allí donde Tiberio, el niño Dios, el anciano demente,
espera la última traición, que un inmortal soporta.
El brillo que la noche vanamente quiere ocultar al mar,
( - el único vigía, el último testigo del infierno
que despectivamente baja hasta los féretros...).
Como Tiberio frente al mar azul, como Tiberio
al infinito tiempo de la espuma sin memorias ninguna,
como Tiberio el Dios atisbando sin ver,
más que el abismo del pasado y sentir vagamente
las incendiadas gemas arder en su corazón de niño,
así, como Tiberio, como Tiberio el Dios,
frente al inabarcable órgano del océano
siento subir en mí, contemplando como Tiberio
el elíptico vuelo de las aves,
el horror del pasado, el pánico quebrándose
sobre mi corazón, el quiasmo de lo no sucedido,
hundido como Tiberio, el Dios, entre tinieblas,
con las ardidas naves del verbo proferido por el deseo
del otro que fui, o de los Otros que hablaban
en nosotros, el infinito misterio del pasado.
Larga ha sido nuestra búsqueda, finitos pero intrincados
los pasadizos en los que buscábamos el orden
perdido, el vuelo de los Ángeles, las voces que dictaban
y exultantes ardían en nuestros corazones
enjaezados de lunas y de estrellas, de promesas
burladas por la voluntad de alzarce con el todo del mundo.
Pero heme aquí sin palabras, como Tiberio, el Dios,
pálido en la certidumbre de ser solo un espectro,
una pálida huella en las danzas de la memoria
del devenir del mundo, por los Dioses burlado,
mirando ahora, sin ver más que el Ocaso de los soles
que amara, como Tiberio, como Tiberio el Dios,
yo Dios, ahora deseando la desmemoria sin sexo
de los cerrados ojos de una magnolia,
sobre un cuerpo ya anciano que no pronunciará
jamás las ordenes de vida o muerte.
Como Tiberio,como Tiberio el Dios, desterrado en si mismo
frente al mar, bordando el réquiem de lo no sucedido,
pidiendo al Ángel de la gracia de los piadosos
espíritus, que aparten del insomnio toda muerta memoria.
Como yo, como Tiberio el Dios, así, en mitad del leteo,
ahora me preparo para llevar conmigo
la vacilante nada de los Dias, los espejismos
de las Islas Perdidas, -todo lo que un nombre firmara -,
en nombre de unos ojos, unas trémulas manos
de amante y de asesino, unos labios sedientos
de venenos, que ahora cantan la canción del vacío,
las lagrimas de Eros desterrado -el baño de Diana-
y Acteón destrozado, como Tiberio, ya invisible
a la jauría de perros, solo azotado por el lamento
del viento arremejido contra los acantilados de Capri,
allí donde Tiberio, el niño Dios, el anciano demente,
espera la última traición, que un inmortal soporta.
El brillo que la noche vanamente quiere ocultar al mar,
( - el único vigía, el último testigo del infierno
que despectivamente baja hasta los féretros...).
EL AMOR DEL VIAJERO
Las estrellas eran testigos a lo lejos,
estreche sus labios con los míos,
la serena noche, se iluminó
con el fuego de nuestra pasión,
toda aquella noche era perfecta
o al menos lo parecía,
percibía que no era una noche mas,
largas se hacían a la orilla del mar,
pero junto a ella pasó rápido,
no fue un sueño, no fue un sueño,
o al menos no parecía,
nos dormimos sobre el pastizal,
abrazados como las raíces se adhieren a la tierra,
arriba, el cielo nos miraba celosamente
y el mar era la música nupcial,
cerré los ojos y, prometí amarla eternamente,
después de esa noche no me importaba
no abrir mas los ojos, podía morirme en paz,
por la mañana cuando el sol sigilosamente
me despertó en silencio,
estaba ahí, tendida como una nube en el azul,
su respiración era tan suave como la brisa
del crepúsculo amanecer,
la deje ahí, con las amapolas revoloteando
sobre su delicado cuerpo de miel,
no me anime a despertarla,
monte mi caballo y hacia el sur partí,
siguiendo la huella de mi vida sin fin,
he querido repetir esta imborrable historia
desde que la encontré y la dejé,
yo, que de moza en moza, viajo,
en cuanto pueblo estoy,
trato de reemplazarla,
pero todas ellas, no huelen como ella,
parece ser inútil, aún no he encontrado
una princesa como ella,
y aunque busque y busque,
no creo encontrarla jamas.
Claudio Benery
estreche sus labios con los míos,
la serena noche, se iluminó
con el fuego de nuestra pasión,
toda aquella noche era perfecta
o al menos lo parecía,
percibía que no era una noche mas,
largas se hacían a la orilla del mar,
pero junto a ella pasó rápido,
no fue un sueño, no fue un sueño,
o al menos no parecía,
nos dormimos sobre el pastizal,
abrazados como las raíces se adhieren a la tierra,
arriba, el cielo nos miraba celosamente
y el mar era la música nupcial,
cerré los ojos y, prometí amarla eternamente,
después de esa noche no me importaba
no abrir mas los ojos, podía morirme en paz,
por la mañana cuando el sol sigilosamente
me despertó en silencio,
estaba ahí, tendida como una nube en el azul,
su respiración era tan suave como la brisa
del crepúsculo amanecer,
la deje ahí, con las amapolas revoloteando
sobre su delicado cuerpo de miel,
no me anime a despertarla,
monte mi caballo y hacia el sur partí,
siguiendo la huella de mi vida sin fin,
he querido repetir esta imborrable historia
desde que la encontré y la dejé,
yo, que de moza en moza, viajo,
en cuanto pueblo estoy,
trato de reemplazarla,
pero todas ellas, no huelen como ella,
parece ser inútil, aún no he encontrado
una princesa como ella,
y aunque busque y busque,
no creo encontrarla jamas.
Claudio Benery
jueves, 3 de enero de 2008
EL MALO
Autor:© Jesús Alejandro Godoy
Había un hombre que era malo.
No era malo por que no compartía sus cosas.
Era malo por que todos decían que no compartía lo mejor que tenía.
Era malo por que a todos les había dado sus posesiones, pero no la voluntad de obtenerlas.
Era malo por que a todos les había otorgado su tiempo, pero no las vivencias que se encerraba en él.
Era malo, por que a todos les había regalado el arte que hacía con sus manos, pero no les había dado el don que poseía.
Era malo por que les había otorgado los castillos que había construido piedra por piedra, pero no, el conocimiento para erigirlos.
Era malo por que les había regalado varias fotografías donde se lo veía en todas las partes del mundo por donde había viajado, pero no les había dado la pasión por hacer cosas.
Era malo, por que les había mostrado a uno y a varios maestros sabios, pero no les había dado la comprensión para llegar a sus palabras.
Era malo, por que les había regalado sus inventos, pero no la curiosidad para generar nuevos sueños.
Era malo, por que les había regalado la forma de morir en paz, pero no les había explicado como hacerlo.
Un día conocí a un hombre que era malo.
En su tumba dejé una rosa y hablé con él.
Y supe por qué era malo.
Por que en silencio y luego de visitarlo miles de veces, me había regalado el secreto de la inmortalidad; pero no me había dado, la forma de llegar a ella.
http://jesusalejandrogodoy.blogspot .com
Había un hombre que era malo.
No era malo por que no compartía sus cosas.
Era malo por que todos decían que no compartía lo mejor que tenía.
Era malo por que a todos les había dado sus posesiones, pero no la voluntad de obtenerlas.
Era malo por que a todos les había otorgado su tiempo, pero no las vivencias que se encerraba en él.
Era malo, por que a todos les había regalado el arte que hacía con sus manos, pero no les había dado el don que poseía.
Era malo por que les había otorgado los castillos que había construido piedra por piedra, pero no, el conocimiento para erigirlos.
Era malo por que les había regalado varias fotografías donde se lo veía en todas las partes del mundo por donde había viajado, pero no les había dado la pasión por hacer cosas.
Era malo, por que les había mostrado a uno y a varios maestros sabios, pero no les había dado la comprensión para llegar a sus palabras.
Era malo, por que les había regalado sus inventos, pero no la curiosidad para generar nuevos sueños.
Era malo, por que les había regalado la forma de morir en paz, pero no les había explicado como hacerlo.
Un día conocí a un hombre que era malo.
En su tumba dejé una rosa y hablé con él.
Y supe por qué era malo.
Por que en silencio y luego de visitarlo miles de veces, me había regalado el secreto de la inmortalidad; pero no me había dado, la forma de llegar a ella.
http://jesusalejandrogodoy.blogspot .com
Antipoema
Somos cachorros de León
Somos cachorros de león
disputándose las sobras
que abandonan los satisfechos poderosos.
Bajo la indiferente mirada
del felino real y su consorte
peleamos entre nosotros sin piedad,
hundimos nuestro rostro en el fango
con desesperación y avidez.
En este mundo actual
el hombre devora al hombre
-capitalismo si lo hay-.
Sólo unos pocos consiguen
ocupar el lugar del león
-ley de Darwin en plena ejecución-
y desde su trono ordenan
a sus súbditos cazar
(comiendo ellos antes que todos).
Los indefensos, los numerosos,
somos nosotros los cachorros.
¿Cuánta evolución hará falta
para tornarnos hienas?
Liliana Varela2007
Somos cachorros de león
disputándose las sobras
que abandonan los satisfechos poderosos.
Bajo la indiferente mirada
del felino real y su consorte
peleamos entre nosotros sin piedad,
hundimos nuestro rostro en el fango
con desesperación y avidez.
En este mundo actual
el hombre devora al hombre
-capitalismo si lo hay-.
Sólo unos pocos consiguen
ocupar el lugar del león
-ley de Darwin en plena ejecución-
y desde su trono ordenan
a sus súbditos cazar
(comiendo ellos antes que todos).
Los indefensos, los numerosos,
somos nosotros los cachorros.
¿Cuánta evolución hará falta
para tornarnos hienas?
Liliana Varela2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)