martes, 16 de febrero de 2010

POR UN RATO


Medio hipnotizada, los refucilos que florecían en sitios ficticios me convencían por un rato, pero nunca olvidé el cielo del vagón. Una y otra vez, cautiva en mí, prolongaba pedidos de cuidado, mientras miraba el tren pasar a lo lejos. Sentía que un trozo de soledad abandonada era contundente [tan segura, que aún me resulta extraño el poder del espíritu acariciado].
Y ahora, como ya no cruje la languidez del conflicto de versiones, vengo a confirmar que hay que liberar la voz -al aire libre, al borde de las vías-, dormir allí la primera noche. Porque, aunque agobie un poco, abrazadas a semejante estrella, las venas laten invencibles.
Así de arrojada existo en un mundo sin ratos, donde por fin me reconozco. Un vibrato, afortunadamente sin piedad, se vuelve magnetismo. Irremediable.
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MabelBE. AKASHIA

viernes, 5 de febrero de 2010

Tarde para retroceder

http://albertoviera 4.blogspot. com



Ya era tarde para retroceder, murmuraba con las pocas gotas de saliva que aun quedaban en sus labios, mientras su espalda sangrante latía ante los azotes de la mas débil brisa, permaneciendo en su cabeza la corona de gobernante de los cielos, sustentada por las espinas enterradas en su frente, repitiendo en cada escaso latido que comenzaba a apagarse, ya es tarde para retroceder, mientras sus piernas se quebraban, buscando aliento para continuar, observando en la multitud rostros familiares sumergidos en un profundo dolor que no comprendían, sangrándoles el alma al verlo destrozado, elevando la mirada en medio de las burlas, ofreciendo perdón sin que nadie lo notara, sofocando a quienes le amaban al ver donde le había llevado su determinación, con las manos amarradas mientras una daga hirviente les rebanaba la garganta introduciendo en sus narices el olor nauseabundo de la muerte, pero era tarde para retroceder.



María aun olía la pobreza en que lo recibió, muriendo juntamente a el, al verle destrozado cargando una cruz que no merecía, su único pecado fue creer que era hijo de Dios, el mismo pecado que ella uso para convencer a José que era virgen a pesar de llevar una criatura en su interior, oyendo recriminarle mientras su pequeño hijo los observaba sin saber como actuar cuando a quienes tanto amaba los dividía la falta de entendimiento, ¿Por qué razón José no comprendía que le pertenecía?, si aun sus pasos por los desérticos parajes se asemejaban a los de el, revolcándose en un orgullo lastimado al olvidar quien había confirmado la paternidad de esa criatura por la cual estuvo dispuesto a soportar todos los embates de la sociedad recriminatoria con la cual convivían, dejando que las caricias cayeran sobre sus delgados cabellos, mientras tiernos besos en sus mejillas le confirmaban cuanto le importaba, ¿eres hijo de Dios?, le murmuraba suavemente en los oídos, tratando de recibir una confirmación para amarle con la plenitud que anhelaba, dejando las recriminaciones que se apoderaban de su interior llevándolo de un extremo a otro sin controlar la felicidad que le correspondía, dudando de la visita angelical que cubrió su noche, creyendo en la realidad del acontecimiento para luego confundirla con un simple sueño necesario creado por su mente, para continuar junto a la mujer que tanto amaba, luchando por tenerlo a su lado a medida que crecía, poniendo en sus manos las herramientas que mantenían la familia, formándolo al igual que un día lo había formado a el, respirando el aire que inhalaba y exhalaba descubriendo como el afecto sustituía los reproches, transformando a esa frágil criatura en la mas importante de su mundo, ¿Qué importaba si era hijo de Dios?, si tenerlo lleno su pecho de orgullo al ver como un conjunto de sorprendidos sacerdotes se regocijaban con las exposiciones que el compartía del libro de la ley, asombrado con las cosas simples que hacían que su universo se llenara de estrellas, queriendo ser Dios para envolverlo con sus manos y llevarlo a un reino donde las caricias continuaran por la eternidad, sus ojos profundos llenos de afecto hacían que sus sonrisas renacieran, ser padre fue brotar sobre un manantial de emociones que no creyó que existían, aprovechando la dulzura de esas aguas para purificar las contaminaciones que corrompían su interior, su hijo mas perfecto, el maestro de esas guerras sin sentido que doblaron las murallas para darle paso a la plenitud, sintiéndose un dios por poseerlo, por contar con la doctrina celestial en esa criatura que vino a latir en su pecho, al ritmo de su corazón, sabiendo que la oportunidad de compartirlo fue la mejor experiencia de su existencia mortal, llevándose consigo la dicha de contener los malos sentimientos y crecer como lo había visto en el, de gracia en gracia.



Solo unas horas y concluiría un destino que construyo en el silencio de sus oraciones, en las plegarias por quienes requirieron de su fe y los caminos que le enseñaron que hacia lo correcto, componiendo con hechos su doctrina a favor de una humanidad que no sabia leer sus enseñanzas, dejando en los recuerdos los pasos correctos de quienes no sabían donde dirigirse, elevando las ultimas y mas sublimes palabras a causa de una culpa tan verdadera como santificada, puesto a la altura de los hacedores de maldad, elevado en la cima del Gólgota con hijos del pecado que custodiarían su asunción, tomando posesión a la diestra del creador del universo, el amor todo lo puede repetía con sus últimos suspiros de vida en sus secos y agrietados labios, solo unas horas mas y el dolor no importaría mas, ya era tarde para retroceder y la victoria estaba a solo unos pasos, para quitarle a la muerte su poder, para levantarse como dijo que levantaría el templo en tres días, como bastarían tres para resucitar en los corazones de quienes creían, con la misma devoción que el creyó ser hijo de Dios, ¿y quien no lo era?, solo fue que el si lo comprendió, mirando condescendientement e a todos los que le rodearon, sin sentir el mas mínimo sentimiento incorrecto al abandonar esta tierra, el dolor experimentado en sus heridas era en definitiva una insignificancia en comparación con las vividas unas horas antes en el huerto del Getsemaní, las emociones quebraron su alma dejando escapar por cada poro el sufrimiento que solo un hijo de Dios seria capas de soportar por quienes no comprendieron lo que hacia, justificando que el precio de la carne no cancelaba la agonía de una muerte espiritual, el mismo que enseño a un grupo de seguidores iletrados que componían sus elegidos, rodeándose de hambrientos solicitantes de alimentos eternos con que nutrir sus vidas, ese día, dejo salir de sus labios un comunicado directo a los cielos, vio caer sus angustias mas allá de las comprensión humana que existía en el, solo un hijo de Dios pudo soportar en la santidad de sus vestidos la angustia que a otros consumía, dejando caer sus rodillas soporto el peso de su cuerpo en la fortaleza de un olivo y su interior en las manos de quien le dio vida, todo martillando sus emociones a causa de una ecuación que resolvía al poner las emociones en el lugar correcto, asegurando que desde los cielos volvería a caer mana y el mar se dividiría en mil porciones, la vara de Aarón se levantaría como un árbol de frutos y el arca de la alianza nuevamente seria depositada en el templo de Salomón, las aguas caerían por cuarenta días y cuarenta noches, los enfermos sanarían y las huestes de Satanás no recobrarían los cuerpos físicos que les fueron negadas con su rebelión, porque el amor en toda su expresión, con toda la magnificencia que llevaba, con el poder de trasladar montes, desarraigar arboles y sembrarlos en los desiertos, de potenciar las manos de los sacerdotes, ese amor en el que creyó, el mismo que le partía la vida sangrando sus poros, lo volvía humanamente indefenso, exhausto, triste, demolido por la sensación de pertenecer a una familia que no gobernaba sus emociones, incapaces de dejar los reino que levantaron a favor de ese que el creyó, un reino verdadero, dirigido por sacerdotes y un conjunto de intelectos que hablaran sin mover los labios, favoreciendo a quienes merecían las llaves de la exaltación, ya lo había dicho y hoy podía confirmarlo, y fue ese sentimiento el único que le permitió creer que era importante continuar.



Todo fue parte de una locura desmedida, se repetían algunos que no se convencían de haber apoyado el exterminio de un ser que solo creyó firmemente su ideología, ¿Qué pecado puede tener una decisión que en si, esta respaldada por el bien?, pretendiendo saber si lo que hizo fue una locura ¿fue su verdad? o es al fin la verdad que se negaban comprender, podían mirarse a la cara y descubrir que la vida los tenia condenados a continuar en la senda que otros demarcaron, pero también era para ellos, tarde para arrepentirse, las manos habían lanzado las piedras junto a un puñado de insultos que nadie mereció, el desconocimiento de los hechos los llevo a apoyar en quienes creían, los mismos que se confabularon en las bases doctrinales para condenar a un joven por decir que era hijo de dios, ¿y quien no lo era?, si incluso los que merecían la cruz los considero como a hijos a quien desesperadamente su padre llama para que regresen a su hogar, mas las letras mal interpretadas, el orgullo desmedido, el egoísmo en su máxima expresión fueron en definitiva los que apostaron por el perdón de Barrabas y la cruz para quien predico el arrepentimiento.



Era complicado creer para quienes recordaban el sitio donde llego al mundo, aunque el solo hecho de vivir fue todo un milagro, rodeado de las cosas mas simples, en especial una familia compuesta de dos personas que no tenían un lugar a su altura, y ante la desgracia solo consiguieron recibirle en el espacio destinado para los animales, los mismo que le recibieron, quizás su padre comprendía mejor que todos la capacidad que tienen de empatizar sin necesidad de prometer con los labios, solo el brillo de sus ojos debe de haber bastado para un dios, para reconocer que le brindaban pleitesía, luego una vida normal entre quienes fueron parte de su familia, ¿Quién no agradece contar con hermanos?, asegurando que la sangre no tiene razón de vínculos, sino las emociones que se crean en los momentos compartidos, en la mesa donde se reciben los alimentos, en las habitaciones donde esconderse de las tormentas y el afecto de quienes se desviven por mantener la armonía a pesar de los traumas que acompañan la lucha terrenal, los mismos que vio al transitar con la cruz sobre sus hombros, con los vestidos manchados de sangre, la espalda demolida y el interior aun con el suficiente afecto para perdonar a todos los que participaron rogando porque no sabían lo que hacían,

al final de todo, la maldad acumulada ya había expresado su máximo potencial y era tarde para arrepentirse.



Lejos de la dolorosa falta de humanidad, el sumo sacerdote recordaba la perfección teatral que mostro frente a Caifás, cuando el hijo del carpintero respondió, ¡tu lo has dicho!, rasgando sus vestiduras ante la blasfemia que confirmaba que el se hacia llamar el Mesías, encarneciéndolo junto a los integrantes del Sanedrín, mientras Pedro le negaba repetidas veces llorándole el alma al ver como las palabras de su maestro se hacían realidad.





Oscurecieron los cielos internos de todos los que comprendieron la culpa que mancho sus vestidos, mientras un par de soldados romanos se repartían las vestiduras del hijo José, clavando un cartel en arameo que decía, “Este es Jesús, rey de los judíos”, el mismo que cuando el horror se ensaño con su figura, reconoció que era tarde para retroceder, y solo pudo exclamar a las tres de la tarde, ¿Por qué me has abandonado?, mientras yo intentaba que el dolor no quebrara mis brazos, para continuar al lado de María rogando que me aceptara como su hijo, a solicitud de quien al mirarnos desde lo alto se olvido de si, favoreciendo los corazones que ya a esa hora, estaban tan muertos como quien se desplomaba en la cruz.



Un par de horas y las lagrimas no devolverían a sus brazos un hijo, un par de horas mas y Pedro no tendría a quien demostrarle su arrepentimiento, un par de horas mas y María Magdalena ya no tendría a quien cuidar con sus delicadezas de mujer, la cabeza de la organización se desplomaría y junto a ella la dispersión de esos que se disputaban un puesto a la diestra de quien solo intento enseñarles que el amor todo lo puede, un par de horas mas y Pilato volvería a dormir convenciéndose que sus manos no se mancharon con sangre inocente, dejando el juicio sobre las cabezas que no sabían lo que hacían y para cuando llego el arrepentimiento, ya era demasiado tarde para retroceder.



¿Porque cuento esta historia tan repetida si tantos que dicen conocerla siguen en la misma actitud?, yo estuve allí sobreviviendo de año en año, lo vi aparecer entre nosotros y resurgir su imagen en todos los que no creyeron, vi como politizaron la fe, enmarcaron los ritos y olvidaron el significado principal de su doctrina, he visto la destrucción de los cristianos consumidos en los circos romanos, he visto el abuso de los adoctrinados sobre las masas sin cultura, ¿ha cambiado?, ¿hemos cambiado?, mientras permanezco en la soledad de esta habitación esperando su regreso, intentando comprender como adulteraron, falsificaron, plagiaron y se apoderaron de un conjunto de mentiras que las hicieron tan verdaderas que ya es tarde para retroceder. Sobre el Gólgota el cuerpo sin vida se convirtió en la fuente de inspiración de pintores, la razón de quienes levantaron sus armas, unos contra otros peleando los mismos derechos que defendían, componiendo ritos que dificultaron comprender la simplicidad de sus palabras, y hoy después de tantos años, sigo aquí, a las espera de su venida, como profetizaron sus labios mirándome a los ojos, un testigo mas de los hechos reales, conviviendo con todos aquellos que no saben lo que hacen y que al llegar el fin de sus vidas, comprenden que ya es demasiado tarde para arrepentirse y lograr experimentar el amor, como lo sentí en sus manos, como lo vi en el brillo de sus ojos, y como abundo en su camino terrenal, dejando en mi pecho el sonido armónico de sus palabras, llamándome Juan el amado, quien aun espera verlo llegar entre las nubes, conviviendo entre muchos, que olvidaron, que nunca es demasiado tarde para arrepentirse.



luis alberto gonzalez viera

martes, 26 de enero de 2010

Desde la atalaya

En esta atalaya editorial en la que vivo, a menudo me pregunta la gente qué es la poesía para mí. Y la verdad es que me resulta difícil elaborar una respuesta. ¿Qué será? ¿Lo sabe alguien? Pienso que, para la mayoría de los poetas, disconformes con la realidad material, es, principalmente, una válvula de escape, una manera de trascenderse a sí mismos y sobrepasar los límites de la realidad del ser.
Durante muchos años traté de ajustarme a los patrones de la existencia que la mayor parte de las personas que me rodeaban consideraban adecuados. Así ocupé cargos pomposos en numerosas administraciones, seguí los dictados que los oficios funcionarales me imponían como una disciplina laboral de ocho de la mañana a tres de la tarde, comulgué con las ruedas de molino con que la sociedad crucifica a los seres casados y con obligaciones familiares, pero no fui feliz. Ni los hoteles de lujo ni el desenfreno de un presupuesto disparatado para los compromisos protocolarios consiguieron que mi espíritu se sintiera sosegado.
Incluso, en este disparate existencial que representa la vida, me hicieron director de cine, pero sólo lo fui por un día. No aguanté más de doce horas al frente de un establecimiento con ocho salas multicines, en un páramo perdido de la provincia de Burgos, sin más tarea que vigilar a las empleadas que vendían palomitas para que no sisaran en la caja, la cual era la única obligación a la que me hacía acreedor el puesto que me ofrecían, sin período de prueba por el medio, además de una excelente retribución.
En alguna ocasión me he preguntado si reamente no estaba loco, cuando decidí recoger los pocos bártulos que había llevado a ese trabajo, llamar por teléfono a la dirección y decirles, al final de la tarde, que la cuestión no iba conmigo. Pero después de haber analizado, concienzudamente, lo que me ha deparado la vida a lo largo de estos diez años que me separan de aquella decisión, considero que fue lo más acertado que pude hacer nunca.
Vivo en una pequeña ciudad de Galicia, un diminuto pueblo, comparado con las metróplis a las que el destino me ha llevado de visita en estos últimos años. Para bajar a mis despacho editorial solamento debo tomar el ascensor y descender tres pisos, lo cual me permite estar pendiente de mi madre, con noventa años, la cual cada día que pasa precisa de una atención mayor. Me lo monto como quiero, pues paso de horarios y de demás circusntancias empresariales que te encadenanan, con el consiguiente cabreo de los autores a los que publico cuando las circunstancias me lo permiten y no cuando ellos quieren, y me voy de viaje cuando me dá la gana.
Los doscientos ochenta y pico libros que llevo publicados, a autores de todo el mundo, desde que empecé publicando los míos porque ninguna de la editoriales de éxito lo quería hacer, asunto al que se ven avocados la mayoría de los poetas que circulan por Internet, me han servido para tener amigos en todos los rincones del mundo que me invitan, luego, a sus países.
A mis casi cincuenta y dos años, estoy en la plenitud. Sí, ya sé que Walt Whitman se comenzó a sí mismo a los treinta y cuatro y, por lo tanto, esto no representa una cualidad. Pero pienso, que a mi manera, soy bastante feliz. De vez en cuando, una buena amiga, me soluciona las cuestiones de urgencia sexual. Pero ella y yo sabemos que es solamente eso, un asunto que demanda el organismo, con cierta urgencia, y que resolvemos de la mejor manera posible, sin que la cuestión del enamoramiento tenga nada que ver en ello.
El problema es que yo necesito algo más. Algo que se salga de lo corriente. Algo que me ponga a cién sin necesidad de conectar el acelerador y que comparta conmigo todos los rigores de esta no existencia a la que me conduce la falta del vínculo enamoratorio, como en su día en lo laboral me condujo la falta de estímulo, vamos a llamarle, cinematográfico.
El único déficit negativo que poseo en mi pasivo es un bipolar que la ha tomado conmigo en esta ciudad y me acosa con lo que él llama poesía desde hace cuatro o cinco años, amenazándome de muerte y con otras tonterías, cuando debería saber, y asumir, que yo ya estoy muerto para él desde hace mucho tiempo. Si he de pronunciarme, no me queda más remedio que decir que me conmueve su persistencia, pues pensaba que que el tiempo lo cura todo. La verdad es que, una psiquiatra amiga, cuestión que pieso seguir a pies juntillas, me ha aconsejado que no le dé bola nunca, aunque sepa que con este escrito se la esté dando mínimamente. La gente, cuando la has ayudado en algo, y los demás no lo ayudan, piensa que ya tiene el derecho adquirido sobre ti, o que se ha casado contigo. Es algo que no entiendo muy bien, es decir, que malgasten tantas energías en odiarte, cuando ni tan siquiera han logrado resolver su vida, pero, en fin, no queda más remedio
que soportarlo, sobre todo cuando las neuronas amenazantes no dan más de sí.
El resultado es que aquí estoy, para lo que se tercie. Entre mis próximos viajes está uno a las Islas Seychelles, en abnirl, y otro a a México, en el mes de junio, y he de decir, que me encantaría enamorarme en cualquiera de esos sitios que visite. En 2011 está previsto que vaya a Argentina y Uruguay, y digo lo mismo. El ascensor se prevee que funcione todavía un montón de años. Tal vez, algún día, en lugar de recorrer yo sólo esa disntancia, lo pueda hacer acompañado de la media naranja que necesito, simplemente tres pisos, lo cual sería rizar el rizo de la felicidad.

Enero 2010©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España

Duende curiosos y traviesos...










Hay duendes curiosos y traviesos algunos se montan en los pájaros y planean al ras de la tierra solo para sacarnos una sonrisa, esos son los traviesos ... en cambio los curiosos se convierten en mariposas y vuelan cerca de las personas para escuchar sus ruegos...

Nadie sabe porque hay rincones de la tierra que parecen olvidados o tal vez sean la muestra del infierno tan temido y advertido ...

El tiempo pasa y los hombres parecen no comprender que sin verdadero amor nunca van a llegar al cielo... cuando reine la paz, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad; con menos ricos y menos pobres... el mundo dejará de tener rincones olvidados.

Hoy ... unamos nuestras mentes con las de los duendes curiosos y traviesos hasta sentir un calor intenso ... el calor del amor y así cómplices los duendes y los hombres sonreiremos contentos viendo los frutos de una paz y armonía digna de recordar y practicar...

Marga®
...con el amor de siempre.


"No me duelen los actos de la gente mala; me duele la indiferencia de la gente buena"
Martin Luther King

miércoles, 20 de enero de 2010

HOY... *Aprender...a aprender...


Nunca termino de aprender que todas la mañanas son luminosas y que lo importante es no perder nunca el optimismo... simplemente con pensar en que todo saldrá bien y sin adelantar ninguna situación.



Nunca termino de aprender a tener control sobre mi mente.

Nunca termino de aprender que vivir en un cambio permanente.

Nunca termino de aprender que no puedo dejar de ser yo misma por complacer a los demás.



Nunca termino de aprender a disfrutar de la compañía de mis amigos sin imponerles mis costumbres, ellos tienen sus propios hábitos.



Nunca termino de aprender a ser paciente...



Nunca termino de aprender que toda la belleza de la naturaleza es infinita y que debo cuidarla con todo amor.



Nunca termino de aprender que definitivamente tengo que aprender a aprender...





Marga® con amor.

Marga®" ----------------