jueves, 12 de enero de 2012

Nada en nadie...



de otro mes...
del mismo año
 y todo ese tiempo
de un día...,
y siete días...
 sin espacio para mí,
que voy de nada en nadie,
sin lograr encastrar
 ni siquiera mi sombra
 en el espejo...

Cada día  me parezco menos
a lo que muestra la realidad,
con frivolidades y miserias...
 
El hecho de ser yo en cada cosa
confirma mi esperanza 
de SER en otra existencia...




Marga®
Marga Seoane

©Todos los derechos reservados

miércoles, 4 de enero de 2012

Una vez al soñar




Una vez al soñar, me perdí en el intento
de ser dueña del alba sin Pegaso ni viento.
La ambición me sedujo, el talento me ajó,
me lancé al laberinto sin Ariadna o Teseo,
me miré mariposa abrigando el deseo
y el enorme egoísmo de jugar a ser yo.
Como el vientre vacío de un asceta en la roca
que lamenta la suerte de su pálida boca.
No permite mi sueño conocer la sustancia
que agazapa la muerte en su lógica eterna,
de engendrarnos paciente en su nada fraterna,
apagando la lumbre que cuidó nuestra infancia.
¿Qué misterios sombríos entorpecen el paso,
secretos que emblematizan el eterno cañamazo?
Hombres desangelados por codicia y por temor
maceran sueños de hadas, embruteciendo la mente
limpia de improperios vanos, poderosa, incandescente,
contraria a un cuerpo llagado por la ira del dolor.
¿Cuánto he de vagabundear tras el vuelo de alas,
un ángel niño o el cuervo en la cabeza de Palas?
Porque el poeta afiebrado grita al cielo nunca más,
y el ángel suplica al hombre que no implore en la tiniebla,
poeta y hombre sonríen por la razón que aún tiembla
de odio y resentimiento cuando mira para atrás.
El sueño está malherido, desangra roja ilusión,
busco la nota blanda de su incesante canción.
La que late en las entrañas con retumbo endemoniado,
y devasta los imperios de pecadores impíos,
orientando alta la proa de un velero poseído
hacia el horizonte azul, intruso y emancipado.
La vigilia me salva del abismo impiadoso,
que en el sueño se muestra como un diente y un pozo
Y Cerbero en tres fauces impidiendo al mortal,
a las puertas del Hades transitar por adentro
sin la música órfica aquietando su centro
de fiera domesticada por Hércules inmortal.
No me doy por vencida ni abandono mi sueño,
que transita este páramo solitario y sin dueño.
Porque ansío ser yo la que marque su hacienda.
Y sembrarla de historias, cantos, mitologías, 
construyendo más tarde lares y cofradías
que soñarán sin recelo cuando el ojo se encienda.
Me niego a justificar mi soberbia presente.
Del mundo que me rodea tomo y saco, fácilmente,
lo que al sueño le reporta una ganancia sumisa.
Y lo ensancha de pasión, lo transforma en desenfreno.
Que no es otro que el amor, cáliz del mal veneno,
que al sueño eterno ha de atarnos con pena pero sin prisa.

Graciela Holfetz-

martes, 22 de noviembre de 2011

Frags. 17 al 19 / Redefiniciones / De Libro de anarquistas



«Sólo los poetas son anarquistas porque producen lo que nadie les pide y a
cambio de nada»: Stephéne Mallarmé

Algunos intrusos, más malévolamente excluidores
y temerosos de tu mano limpiadora, vendrán
a decirte: «Quítate la etiqueta. Desrotúlate»
porque tu producto ésto y lo otro...
En el mercado del poder, todo es producto
y encasillamiento. Sin embargo, el míope
como el comprador compulsilvo, olfateador
de etiquetas, no entiende que das «lo que nadie
pide a cambio de nada». La esencia no se vende
y difícilmente puede rotularse, aunque haya
quien venda promesas y trafique con la fe.
¿Puede la esencia de la verdad
convertirse en doctrina pequeñoburguesa:
puede hacerse cosa de 'tianguis'
el valor clandestino de un poema que se yergue
en el aire como una herida doliente
y cura y lastima, según sea quien la recibe?
No, Mallarmé, primero la ocutan de la visión ajena,
la censuran, primero se tapan los ojos,
para no verla y se proscribe el herido doliente,
la boca que los lastima, el aire
que abre espacio a su paso.
Sí, me gusta tu frase, Mallarmé,
el anarquismo es como poema maldito
que no acaba de agradar a nadie,
que tendrá siempre acusadores, gananciosos
al excluirse como herejética
y sanguinolentamente pururante,
la herida que provoca.
El anaquismo es tajo abierto en la consciencia
y grita como al odio el dolor que lleva dentro,
la rebeldía que le da su vida vibrante.
Por eso cuando vengan los verbalizadores
de críticas y concepciones de mercado
a preguntar por el rótulo, díles:
«Quítate primero el tuyo que es tu venda.
Esto que víste es sangre a la que nadie detiene.
Es herida abierta. Esa es la fuente
de la que procede su esencia.
La esencia no se rotula, no se encasilla.
Es eterna. Es cósmica. Es ctónica. Es ontología
demasiado profunda. Y en ningún mercado
se compra ni se vende».
No conozco a nadie que la pida.
Al contrario, contra la posibilidad de que exista
se confabulan las naciones. Los poderosos
le ponen sus nombres, ofician exorcismos contra ella.
Todo el mundo teme el dolor que produce,
el tajo contra el cual no hay antídoto
que detenga la hemorragia.
No hay poder humano que haga que muera
el poema dicho desde el fondo del espíritu
y no hay poder social que alguna vez
venza la raíz del anarquismo, porque ese día,
si llegara, todo será una baratija rotulada,
movimiento de concepción pequeño-burguesa
o de masas desvergonzadas. Ese día es el caos
y en ese caos no habrá orden sublime,
al que se pueda volver para sangrar el anarquismo
en la visible nube de la Consciencia humana.
18.

«La carne está triste ¡ay!, y yo he leído ya todos los libros»: Stephéne
Mallarmé

En esta boca de lobo que es la vida,
la carne está triste, ¡ay! y yo encuentro muchos micos
que hablan sobre alegría y ríen a mandíbulas batientes
y escriben versos a los besos y homenajes
a la barriga llena y el corazón contento.
Desde sus librescos telares, son intrusos
que ultrajan la tristeza. Burlan la biología.
Todo lo incomprenden desde los apetitos
y es que son hijos del mimetismo
fuera de toda misericordia.
La carne está triste y ellos van contentos
creyendo que está garantizado el destino
de cada proteína y que la grasa canta en todas
las sartenes y los hidratos de carbono
se sumergen en todas las estrellas.
Pero no es verdad; yo he leído muchos libros,
husmié en torno al hambre en cada esquina colorida;
revisé las metáforas anatómicas,
busqué un poema que discuta
la función del intestino y no lo hallé.
Los payasos se divierten con los pedos
de las prostitutas; roban de sus placeres
pero a ellas ni al pedo dan valía.
Por eso voy a hablar en torno a intestinos
de consciencia, asociarlos a la madre
de las decencias; piecesilla delgada,
segmento que absorbe casi la plenitud
de lo nutricio, macro-madre
de cuerpos materiales,
mimadora molecular de pequeños entes
de vitamina y cada mineral y el agua,
diosa absorsora desde la luz intestinal
de lo que el malagradecido digeridor asimila,
te bendigo. Amo, con el hierro de mi ser,
tu duodeno, bendigo con tristeza de electrolito
y grasas y azúcares y calcio de mis huesos,
tu yeyuno; de mis sales biliares,
dono a tu ileon; no te enfermes.
Beberé aguas que me procesos
aún, desde el colon,
y desde la última porción de mi tubo digestivo,
en, ciego escribiré mi texto grata, recto y enternecido
por lo que das, todos tus servicios
aún en el ano, sin pedir nada a cambio.
¡Qué poeta eres, madre delgada y gruesa,
de los intestinos! válva ileocecal
hasta esta tristeza de la carne que yo llamo
consciencia... ¡ay,! tengo consciencia de tí,
metro y medio de larga consciencia,
porque llevas alimento a mi sangre
y, yo, que he leído muchos libros, no encuentro\
a ninguno que te respete, te elogie,
te agradezca y tú, laboriosa siempre,
no tan hermosa como la boca de una ramera,
no siempre perfumada para recibir ojos visitantes
de los sabios, versificadores, oradores
de la Tribuna. Has estado atareada
con las heces de ricos y pobres.
Tu intestino es también un almacén,
cloaca primitiva encuadrada en asas yeyunales
y fosas ilíacas en tu derecha
de excrementos y tú, la criada, a quien a 32 horas
de la ingesta de todos, nadie quiere sonreir.
Has compactado las heces del que va
con la barriga llena y el corazón,
y el mico malagradecido cree que,
como consciencia, equivales a importunas
flatulencia, los pedorros, se avergüenzan
de estos oscuros procesos sonoros
y los ricos se cagan en aromados baños
con bideles y maldicen te maldice, a tí,
poeta de un proceso necesario, compasivo,
desagradecida hermoso...
pero, ¿sabes, madre que en la sangre, oscilas
entre los ricos nutrientes y mierda seca
que no sirve para las bacterias?, la tirada de dados
del malagradecido no abolirá jamás
Tu Presencia, ni en la carne triste...

CARLOS LOPEZ DZUR / De su LIBRO DE ANARQUISTAS

viernes, 17 de diciembre de 2010

Quién te dijo a vos que las princesas planchaban?

Serie: ESCENAS DE CIUDAD

Ciudad Escenario: Medellín, Colombia



Patricia es una de esas mujeres que impactan desde la primera vez que las ves.

Es alta, bella, elegante y de nariz respingada esculpida por algún cirujano.

Habla con propiedad y su conversación envuelve y entretiene.

Siempre viste a la moda y se pone tacones muy altos que te duelen a vos, aunque sea ella la que los lleve puestos. Tiene cuerpo de diosa y ambición de mortal.

Su pelo es abundante y ondulado. A veces parece tener vida propia y te recuerda el comercial del champú que hacía Farrah Fawcett.

Dejó de cumplir años a los treinta y cinco y calcularle la edad requeriría de un matemático, un esteticista, un antropólogo y una vieja chismosa.

Su piel es tan lozana como la de una quinceañera y su maquillaje es suave, resaltado por unos labios perfectamente delineados y humectados que complementan un labial rosáceo que pone en evidencia una boca sutilmente coqueta.

Sus uñas tienen siempre un esmalte de un color indescriptible, de esos que solamente conocen las mujeres y que a los hombres nos supera porque difícilmente manejamos veinticuatro colores, los que traía la cajita de Prismacolor que nos compraban en el primer año de escolaridad.

Nació en un pueblo del suroeste antioqueño llamado Ciudad Bolívar, que aunque no tiene nada de ciudad, tenés que denominar así porque los oriundos de dicho lugar se emputan si le decís simplemente Bolívar. Es un pueblo grande y bonito, enmarcado en las montañas majestuosas de nuestra zona cafetera y lleno de árboles, caballos y mujeres hermosas.

Ella siempre fue la más linda del pueblo, la más deseada, la novia perfecta para el médico, el ganadero o el político que quería ser alcalde. Su padre era uno de los ricos del pueblo y le dio una educación privilegiada en colegio de monjas.

Su inteligencia destaca tanto como su belleza. Habría sido una excelente economista y se habría podido ganar no un premio Nobel sino dos, porque su habilidad económica la envidiaría cualquier empresa o entidad financiera. Pero nunca quiso ir a la universidad. Ella no buscaba títulos, buscaba marrano, más concretamente, un tontohermoso que la sacara del pueblo y la trajera a Medellín a codearse con la alta sociedad.

Lo encontró en Rafael, un empleado público de medio pelo que era hijo de otro rico del pueblo y al que le veía un futuro brillante como ingeniero.

Princesa de pueblo como era, Patricia se hizo la difícil y él tuvo que echar mano de toda su galantería y de uno que otro bolero para poderla conquistar. Una vez me contó que se le volvió un reto tan grande que cuando le dio el primer beso, sintió que se había ganado una medalla de oro.

De hecho se la ganó, porque cuando un hombre con cara de cliente fácil se casa con una mujer tan bella e inteligente, su desarrollo profesional empieza a dispararse.

Ella lo sacó de sus círculos sabatinos y sus viernes parranderos y lo catapultó a los clubes sociales, las fiestas donde comen cosas que él no sabe pronunciar y las galerías de arte donde él bosteza mientras ella sonríe y de vez en cuando le da un codazo para que no la haga quedar como un zapato.

Apenas pudo lo obligó a crear una empresa de asesorías ingenieriles y lo empoderó con una serie de contratos que les dieron casa en barrio fino, finca en sector exclusivo y un apartamento en Cartagena que él compró a regañadientes pero que hoy enfatiza como la mejor inversión de su vida. Ella tiene tanta visión que debería ser inversionista o asesor financiero y no ama de casa.

Pero es allí donde más despliega sus habilidades. Ir a su apartamento es una experiencia para los sentidos. Lo ha decorado con tan buen gusto que te da temor hasta sentarte en uno de sus sofás con cojines hindúes porque pensás que vas a manchar de plebeyo los muebles de su castillo.

Su hogar huele a una mezcla de medio oriente y campiña francesa. Su cuerpo también lo perfuma con las carísimas fragancias de L’Occitane, una cadena francesa que aquí tiene como clientela principal a las dediparadas.

Ella es la perfecta anfitriona y sus fiestas hasta salen en las crónicas sociales porque le encanta invitar a personalidades criollas y a uno que otro extranjero que visita la ciudad y que ella conoce en conciertos, galas de beneficencia o eventos académicos a los que invitan al marido.

Sus fiestas las describe como “fantabulosas”, un adjetivo que quizás ella misma se inventó para destacar que son fantásticas y fabulosas al mismo tiempo.

Es entonces cuando me invita a su casa y lo hace a través del marido, quien termina de convencerme recordándome que un par de veces me referenció un buen cliente y que uno nunca sabe dónde puede encontrar clientes potenciales. Rafael habla inglés montañero y me las ingenio para rescatarlo de sus metidas de pata monumentales en las que confunde soccer con sucker o dice que un “electric ingeniér”. Jamás me paga pero no me siento usado ni estafado porque sus fiestas son un gana-gana. Él queda bien y yo me divierto observando la fauna social que podría inspirarme muchas historias.

El tipo hace lo que su princesita le manda y aunque no podría asegurar que todavía la ama porque es un perruncho consumado que salta de cama en cama, jamás se divorciaría de ella porque esa mujer está tan bien conectada que supera a la mejor relacionista pública de cualquier empresa.

Ella es una mujer de detalles y de fina coquetería. La ves en el funeral de la mamá de un empresario, en el cumpleaños de un niño rico, en el prom de la vecina de mejor familia, en el rescate de un parapentista que se quedó enredado en unos cables eléctricos y hasta en la cena de las orquídeas, un evento de caridad que congrega a lo más distinguido de la sociedad y al cuerpo consular de la ciudad.

Es la dama bien hablada, bien vestida y bien emperifollada que quisieras tener de amiga, pero ella siempre ha sido clara que “no tiene amigos sino amigas porque las mujeres son más interesantes y complejas mientras que los hombres somos seres predecibles que siempre pensamos con la “cabecita”, cambiamos el vino por la asquerosa cerveza y desnudamos con la mirada a cualquier culiparada que nos pasa por el lado”.

Ella se esmera por hacerlos sentir especiales en sus fiestas y les echa piropos sutiles porque sabe que alimentando el ego masculino los tendrá comiendo en su mano y engordando la cuenta bancaria de su marido, quien le paga los viajes de compras a Miami, las excursiones a Europa y a las civilizaciones antiguas donde ella se identifica con faraones, zarinas y reinas caprichosas y por supuesto, las cirugías que ya la hacen parecer hermana de su hija universitaria.

A su marido en cambio, lo entretiene con un six-pack de cerveza, un televisor gigante para ver los partidos de fútbol y una revista de “soft porn” a la que lo suscribió una vez porque se la encimaban con su suscripción de Jet-Set, Hola o cualquier revista de chismes que ella devora con avidez mientras comenta cosas como “qué impresión!”, “me moríiiiiiiii con este papasote!” o “mirá vos, quien ve a esta tan chiquita y tan cuqui-contenta!”.

Es una impecable administradora del hogar y maneja a su servidumbre con una campanita de cristal dándoselas de aristocrática. Merca en distintos supermercados y plazas de mercado y hace rendir la plata como ninguna. Pero jamás aprendió a hacer ningún oficio doméstico y ni siquiera sabe cocinar. Cuando la empleada del servicio se enferma y no encuentra remplazo de última hora, se lleva la familia entera a un restaurante o pide domicilios. Si su esposo se pone pesado pidiéndole labores domésticas que derrumbarían su balcón de Julieta tropical, ella le grita su espectacular frase de combate:

Quién te dijo a vos que las princesas planchaban?



© 2010, Malcolm Peñaranda.

miércoles, 6 de octubre de 2010

POEMA ECOLOGICO

Aprendizaje del Cashrut y el Shejitá

Yo te dí la Sed y el Hambre para que te alimentes
y te dí el pensamiento como el pan de Tu Espíritu
y en tanto seas Mi Criatura en el barro
y permanezcas denso en mis caminos de la Necesidad,
te diré «Lávate y bebe el agua que es vida
a la liquidez de tu sangre y Come porque todo es noble
sendo que te dí el Espíritu que a todo purifica».
Yo nunca te dejé solo con el Hambre
ni dije a la Sed que te matara en la necesidad
desafiante del residuo.
Sobre todas las cosas te dí
preceptos de lo Apropiado y el misterio
del Cashru.

Uno se envenena con el pensamiento
tanto como con lo se echa a la boca o lo jeringa
dentro de la piel; pero el primer pensamiento es:
«Cuando tengas Sed, bebe, cuando tengas Hambre, come».
Te enseñé a sobrevivir y te consolé al decirte:
«Agradécelo y aprende de la Sed
porque aún en la sed hay sentido y, en el hambre
que muchos maldicen, hay salvaciones;
pero hay que oírlas, y por eso las hice».

2. Yo hice el veneno santo

Como si fuera un veneno, yo fabriqué
la Necesidad y le puse su ley en el Umbral del Límite
y repartí el dolor si acaso se inflige mi precepto.
Una concentración máxima a lo que dije Veneno
la llamé el umbral finito, pero no maldije la infinitud
porque todo es por Amor, hasta que lo dispenso.
Yo dije: No te expongas a la máxima abundancia
ni a la máxima miseria para que pierda sentido
la Necesidad, porque yo soy el amor dispensado
y la necesidad de mí es Amor
con mis medidas, amor cósmico y telórico.

No quieras más por capricho.
Gánate primero el amor de mi anhelo
porque la Abundancia de Miel no es buena
ni la baja concentración de Mi Necesidad
(nuestro Nosotros) te bendice;
yo soy el veneno santo,
yo lo inoculo, yo Lo quito,
yo doy la dosis de mi sabiduría
y luego la regalo con la orden:
da el beneficio, esa dosis de amar por necesidad,
que es mejor amor que el capricho.

3. El espíritu gime

«No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen»: Mateo 7: 6

Cuando yo inventé el Espíritu que puse
a gemir en tu carne, yo gemía de soledad también
y mi Veneno eran lágrimas de vida,
natura lacrimae; quería quien llorara conmigo
y me ayude a sostener esta tensión del Universo,
este parto de expansión con que crezco,
esta aventura de la misericordia
que explica tu entropía.
Mi espíritu gime aún porque te hice
y no amas lo suficiente.
Te dí perlas de llanto y margaritasy las tiras
ante los cerdos; mi santidad la rehuellan
las jaurías, ambicionan más y más
la riqueza que le doy, toda mi Sabiduría
y toda el gemir de espíritu lo tornan en ira,
en acumulación desparpajada
y se vuelven contra mí.
Me despedazan.

En vano, el despilfarro de mi energía
entre vasijas rotas de estos seres , en vano
que enseñara la Necesidad de Mi Amor,
unirlos a mí para que giman
y me ofrezcan compañía.

4. Consecuencias de la desobediencia

Aquel de sus pezuñas hendidas que despedaza
todo cuanto es bueno, toda sustancia y orden
que puse en el mundo, toda vasija que hice,
conocerá lo que no quiere.
Ha rechazado mi Gemir y quiere ser príncipe
de infiernos, pues, que se atenga,
haré que la sed sepa a sed y no sea dulce
a la boca, haré que hambre sea como el veneno
que lo mata y verá águilas en los cielos
y no disfrutará con verlas, dominando la altura,
no hablaré por ellas cuando las cace,
las mate a tiros, se haga sombreros y adornos
con sus plumas
y aún coma de su carne.
No disfrutará de los cisnes en los lagos,
yo haré que, si come su carne, sea inmunda.
El comerá lo que escondo en el caracol.
En el buitre quebrahuesos y será como el buitre.
Para él, todo será codicia y pesca en río revuelto.
Se comerá la medusa, la mantarraya,
el timburón temible, llenará de sangre los mares
y, en las selvas, matará el mono,
la pantera, el tigre, el zorro,
extinguirá muchas especies
y ni la serpiente le dará sus secretos
ni la tortuga le contará los años
como arenas.
No conocerá mis umbrales límites
por causa de sus excesos
y yo permité que los demonios de sus actos
lo envanezcan tóxicamente
porque se ha burlado de cashrut
y del ritual que aplico por amor
lo mismo a la libre que al conejo,
lo mismo a la cigüeña que al murciélago.

Yo dije que mi espíritu gime en el cormorán
lo mismo que en todos los camélidos
¡oh! sepan que yo hice la cebra y el guepardo
y no tengo en menos ni al delfín ni al cocodrilo
y mi gemido graza con los cuervos
y maúlla con el gato, tienen alma
y mi gemido se espanta con la fuerza
de las estampidas y llora con los linces
y con los elefantes. Todo llora en el reino natural
cósmicamente por mi auxilio.
Y quien más ha de llorar es el hombre
porque de él esperé más
cuando le dí de mi espíritu
y hoy su corazón es más duro que el erizo
y que la estrella de mar
y el caracol y el tronco de alcornoque
y su sabiduría y esfuerzo menos empeño
tiene que la hormiga,
en menos comunidad se convive
que las obreras de los panales.

Ay, cuando mi Juicio se dispense
para calmar Sed y Hambre,
cuánto me han negado de amor lo daré
tal como lo tomaron,
en abundancia caprichosa y no tendrán
tiempo para cotejar mis misvots
de Cashrut y ni mi ritual sagrado
de Shejitá para la matanza.

5. Y vendrá la Legión a pedir misericordia

«Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos... Cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu impuro que habitaba en los sepulcros y nadie podía atarlo, ni aun con cadenas. Muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos. Nadie lo podía dominar. Y siempre, de día y de noche, andaba gritando en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras»: Marcos 5: 1-5

Y los buitres que a mi santidad en la sustancia
comieron como despojos, y robaron de mí, sin amor,
posando mutaciones de camaleones,
quienes se fueron de los olivos como mochuelos
en desobediencia y se arrastraron como saurios
para comter sus desvergüenzas, vinieron
desde donde la ardilla y las ratas se compiten
y el asno tiene la miel para orinarse sobre ella,
desde las voces de las cacatúas
conversan de ciudades y progresos
y las ballenas se tragan a mis profetas,
donde los tintes de calamar
y el petróleo al mar azul se bebe
y contamina y lo vomita en náuseas.

De la región de los gadarenos.
arribaron los vecinos e invocaron a los exorcistas
en Mi Nombre, y lamentaron:
«Que todo lo que como es trefá
y me sabe a mierda el aliento
y me duele la Sed
y me duele el Hambre».

Y llegaban los comedores de langostas, camarones,
ostras, cangrejos y bagre
(los que son tiburones de turismo y aves impuras
por ser amantes de rapiña o delicias carroñeras),
e invocaron a los roedores de fe,
a reptiles de vaniloquios,
a anfibios mentirosos e insectos rastreros
de la Academia y el Gobierno, entre los muchos
que trepan a pasteles tóxicos de sabiduría,
y pidieron: Vacunas de misericordia
porque están posesos
del malsabor de la vida
y sus lenguas amanecen con polvo
de óxido de hierro y amarga estañosis
y algo que ya no es polvo, cuando se defecan.
Cagan el aluminio puro y escupen un algodón
de labios secos y esta punta de flecha
que es la lengua que grita: «Ta toxon, sálvame,
Tata Demonio, desátame de la toxina,
porque lo que como me duele como hierro caliente
en el culo, quítame la flecha del ano.
Quítame el picor de las vísceras».

5. Y vendrán a pedir uña de gato y kósher de charlatanes

Y quienes dieron por siglos la Santidad
a los perros y echaban las Perlas de Mi Gemido
delante de los puercos, se bajaron del barco
y salieron de todos los rincones como seres irritados
del intestino al culo, pero no dejaban la maña
de mascar finos cristales de oxalatato
de calcio y quemar resinoides
de los lirios de irina y otros bejucos apestosos
y comían sus coles en abundancia
porque son guisos sabrosos.

Y pidieron a los charlatanes: Dáme uña de gato
para rascar con ella mi glándula tiroides.
Se me ha hinchado el cuello
y, si trato de tragar, no trago.

Y dijeron, al llegar del otro lado del mar,
los seguidores de Set, aquellos que se burlaron de todo
y a lo Santo llamaron adorno y pesadillas,
opio de pueblos, «no queremos abandonar
esta ciudad, porque allá abunda el licor y la pachanga
y nuestras mujeres ya no tienen hijos,
o nacen los fetos muertos, o carentes de manos
o de pies». Vaya teratología que no ha diezmado.
Buscaban uña de gato,
heridos por la acción corrosiva de sus depresores
de sustancias mutágenas, que producen monstruos,
crías que aborrecen y revientan contra las piedras
o hacen que las mujeres sacrifiquen en abortos.

6. Mis visiones

«Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió y se arrodilló ante él. Y clamando a gran voz, dijo: '¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? ¡Te conjuro por Dios que no me atormentes!'»: Marcos 5: 6-7

Y ví a un demonio, con la piel pálida
como si jamás hubiera visto el sol de las mañanas
y comía mucha yuca brava de sus grandes haciendas
y cerezos enlatados, productos de sus laureles.
Y era el hambreador de sus jornaleros
pero él mismo no tenía glóbulos rojos ni citocromo-oxidasa
y había olvidado que el oxigeno se comparte
no sólo con moléculas cuando las come,
sino con el pensamiento de lo que se ofrece
compasivamente a su prójimo.
Y era el hombre más atormentador,
al tiempo que el más mezquino
y toda su riqueza no le servía para nada
porque ya tenía el Veneno convertido
en su propia cianotoxina.
aunque le quedaba la yuca y los cerezos
en sus laureles, pero alcanzó a aproximarse
y echar este reproche:
'¿Qué tienes conmigo, Rabino, Hijo del Dios altísimo?
¡Te conjuro por Dios que no me atormentes!'
Y rogó mucho, como todos, que no se le enviara
fuera de aquella región.
Que aca reharan sus industrias.
Que son inversionistas
Que algunos son científicos y fabricantes
de gases, unos de cloro,
otros de sulfuro de hidrógeno;
algunos son petroleros, pero el bisufuro
de carbono se los come, aunque tratan
de formular inofensivamente sus proyectos
con nitrógeno y dióxido de carbono.

7. Apollyon, el ángel del Pozo sin fondo

Y le preguntó a quien subió más orondo y jactancioso
del Pozo sin Fondo de sus Satisfacciones:
«¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo:
Legión me llamo, porque somos muchos».
Se dijo el servidor de la humanidad.
«Yo Príncipe del Mundo».
Entonces eres: Abaddon el Exterminador.
«Yo, el que vengo a redefinir la Shejitá
porque el Cerdo es Bueno, Pork is good!
Yo, el que vengo a negociar la administración
de los suelos, porque Global Warm is good!
Yo, el que vengo redefinir la pobreza del mundo
porque Mass Production and capitalism are good!
Yo, el que vengo a negociar la paz
porque War is a sort of need for peacetimes!
Yo, el que vengo a prometer al mundo
«Tierra de la que mana leche y miel».
Yo, quien soy el Pozo sin fondo de la Gran Abundancia.

Y el Gran Rabino, a quien pensaba que destituiría,
preguntó: «¿Y qué propone tu Gran Plan?»
«Libertad de elección ante todos los preceptos
de Tu Cashrut y Shejitá: Dáme todo lo que no tenga
escamas ni aletas, todo lo que muere por vejez
o tiene defectos en sus órganos internos.
Dáme la sangre que se procesa en la matanza ritual.
Soy choricero. Dáme a los rebaños
más crédulos. Haría longanizas con ellos.
Dáme lo más burdo y salvaje,
lo que quieras que sufra menos durante el Shejitá
del desangramiento; porque la guerra no necesita
de llorones blandos ni lágrimas de luto.
Dáme toda pieza y corte de carne;
quédate, si quieres, con los cuartos delanteros.
(Que yo sea quien decida lo que muere y se come.
Tenemos químicos alternos para hacerlo).

Ahórranos el Levítico 11, Gran Rabino,
y dános arbitrio sobre toda grasa que te mortifique.
Seamos la nación de los obesos.
Me encargaría de la salud del nervio ciático
y del corte de los hígados, con buen cuchillo
de cocinero... la sangre de la carne
siempre tiene capilares que llegan a cada célula
de su cuerpo; la carne es buena, con sangre,
y hay toxinas vegetales. No se libran
de glucósidos, kalmia, alcaloides...
Lo que no tiene briomina como nueza
tiene esculina y lo que no tiene dinga,
mandiga tiene, Rabino.

Dáme los colirios de la convalarina
y la Rosa de Navidad y el eleboro negro,
yo tengo los mercados cardíacos para el lirio
y la digitoxina y toda adelfa y soy el Pozo
sin fondo, donde la sustancia se acumula
y no queda impune;
yo soy el agujero negro del mercado
y la libre empresa que manda
y lo alquimiza todo
y lo hace digerible.

8. Sal de este hombre, espíritu impuro

«Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. Y le rogaron todos los demonios, diciendo: 'Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos'. Jesús, de inmediato, les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus impuros, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil. El hato se precipitó al mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron»: Marcos 5: 11-13

Y el empresario sacó una cajita de alquitrán,
con hojas del tabaco más fino
y como no temía a ningún mito cancerígeno
(ante su nicotinado invento, dijo:
«Este es el futuro. Un cigarro sutil y controladamente adictivo.
Eso sí. El chiste es echar humo, monóxido de carbono,
sin hipoxia grave y sin olor ingrato»

«La zona del fumadero, o el aornis, está allá»,
dijo el Rabino. Y señaló el despeñadero
Voy a quitar el Shejitá. Te lo cedo.
Es más. Te cedo el Cashrut y todo el Levítico 11,
pero retiro el espíritu. Al cerdo lo del cerdo,
pero las perlas de mi Gemido pertecen
al Espíritu. Anda y ve, las bestias
te esperan; lo que de es mío es el gemido sintiente
de la vida. Ocupa sus cuerpos y aténte
a las consecuencias. Me quedaré
con las almas de los cerdos,
me quedaré con las almas de los hombres.
Tén las vasijas vacías.
Son como bestias de palo, idolones, sin alma.
Han de moverse como se mueve el viento
que arrastra con todo, mas no tiene sustancia
verdadera, lo Santo de por medio.

Del libro Teth, mi serpiente
CARLOS LOPEZ DZUR