La guarida de los buitres suele llamarse
el Gobierno. Suelen ser unas aves de rapiña.
Comen como carroñas al sudor ajeno.
Pero ellos alegan que la Ley les dio el derecho.
Que su permiso viene del Olimpo.
Mas, ¿saben qué?
Aún no convencen a nadie de que son inocentes
y, sin embargo, Proclos dijo
para una República que Platón tuvo en proyecto
que el primer ladrón sublime
ha de ser persuasivo y, por tanto,
los buitres no persuaden ni iluminan el por qué.
También dijo que Hermes Logios
más que ladrón es Intelecto Puro,
Nous en rescate, anticipo de luz
en el proceso, convocatoria
escapada de la Maia,
o de la madre que lo parió
y desautorizaba expectativas
ante la desvergüenza de los buitres.
¡Que viva Hermes, entonces, el ratero,
que vigila los caminos y espanta pájaro.
Que se jodan los autorizados del sistema
y chupen loquios! ... perdón: Logios.
Carlos Lopez Dzur
Del libro
"EL LADRON BAJO EL ABRIGO"
"El material editado en "Muestrario de Palabras" goza de todos los Derechos Reservados. La administración confía en la autoría del material que aquí se expone, no responsabilizándose de la veracidad de los mismos." En éste blog, encontrarás, todo lo que no pudo ser clasificado, pero que merece ser publicado."
sábado, 31 de octubre de 2009
jueves, 22 de octubre de 2009
sin título
La ciudad por la que transito se mueve entre la belleza y el encanto, entre la mirada de los turistas, que atentos a todo, han encontrado el orden en esta caótica ciudad, la elegancia por la que se mueve el viento, el cavilar de los días y el ruido de los coches. Son los turistas los que saben apreciar el lugar, los descubridores. La novedad nos embriaga, nos llena, nos transporta a la niñez en la que cada cosa que veíamos era extraordinaria. Los que ya viven y se han acostumbrado no se fijan, caminan pensativos por las calles sin pararse a observar, dejando la huella de los pasos, cruzándose con desconocidos a los que ni siquiera miran.
Cuando dejamos la autopista aparcamos el coche y salimos, me quedo de pie en la acera y alzo la mirada, en el cielo ya empiezan a asomar las primeras estrellas, aunque con las luces de la ciudad no se pueden ver bien.
Una suave brisa recorre las calles, por las que sólo caminan los que vuelven del trabajo, o los que han ido a algún recado. Las luces se empiezan a encender en las ventanas de los edificios, es la calidez del hogar, la vida en familia. Cuando entro en mi casa viene la paz, la tranquilidad de sentirte en tu ambiente, la seguridad que te da tu rincón.
El calor que te dan los que te rodean es importante, te sientes bien, lleno de vida. Los gestos que tengan hacía ti te dan tu sitio, ocupas un lugar destacado para alguien y ese alguien se preocupa por ti. Eso es el cariño, el amor, la amistad o todo lo que signifique relacionarse con el prójimo. No sabemos vivir en soledad, no es una buena compañera y en ocasiones es triste.
Intentamos buscar un barco que no vaya a la deriva, encontrar el camino que nos deje en buen lugar. Por eso vivimos rodeados de personas, cada uno diferente a otro, con su propia experiencia y aventuras que contar.
Porque en la variedad está el gusto y hemos logrado hacernos únicos, que la esencia se huela por todas partes, se respire en cada aliento, que al cruzar la mirada con la persona que te hace feliz, le puedas ver el alma en el blanco de los ojos. En esa pequeña distancia que nos separa el tiempo se detiene, se muestra afectuoso y renace la plenitud del alba, donde nostálgica deja caer sus deseos como gotas de rocío. Sientes que respira a tu lado, en la soledad nocturna, cuando enredados entre las sábanas te dejas llevar por los minutos que se pierden en el tiempo.
El otro día soñé con un enano, parecía sacado de la película de Blancanieves, con mucho pelo negro y barba que le cubría gran parte de la cara, tan sólo se le veían los ojos oscuros. Ahí estaba en mi habitación, mirándome desde el pie de la cama, como si quisiera decirme algo y no le salieran las palabras, entonces desperté y desapareció. Mi marido ya se había ido a trabajar, miré el reloj de la mesita, todavía podía dormir un poco más, era muy temprano.
Erika Martínez Rodríguez
Cuando dejamos la autopista aparcamos el coche y salimos, me quedo de pie en la acera y alzo la mirada, en el cielo ya empiezan a asomar las primeras estrellas, aunque con las luces de la ciudad no se pueden ver bien.
Una suave brisa recorre las calles, por las que sólo caminan los que vuelven del trabajo, o los que han ido a algún recado. Las luces se empiezan a encender en las ventanas de los edificios, es la calidez del hogar, la vida en familia. Cuando entro en mi casa viene la paz, la tranquilidad de sentirte en tu ambiente, la seguridad que te da tu rincón.
El calor que te dan los que te rodean es importante, te sientes bien, lleno de vida. Los gestos que tengan hacía ti te dan tu sitio, ocupas un lugar destacado para alguien y ese alguien se preocupa por ti. Eso es el cariño, el amor, la amistad o todo lo que signifique relacionarse con el prójimo. No sabemos vivir en soledad, no es una buena compañera y en ocasiones es triste.
Intentamos buscar un barco que no vaya a la deriva, encontrar el camino que nos deje en buen lugar. Por eso vivimos rodeados de personas, cada uno diferente a otro, con su propia experiencia y aventuras que contar.
Porque en la variedad está el gusto y hemos logrado hacernos únicos, que la esencia se huela por todas partes, se respire en cada aliento, que al cruzar la mirada con la persona que te hace feliz, le puedas ver el alma en el blanco de los ojos. En esa pequeña distancia que nos separa el tiempo se detiene, se muestra afectuoso y renace la plenitud del alba, donde nostálgica deja caer sus deseos como gotas de rocío. Sientes que respira a tu lado, en la soledad nocturna, cuando enredados entre las sábanas te dejas llevar por los minutos que se pierden en el tiempo.
El otro día soñé con un enano, parecía sacado de la película de Blancanieves, con mucho pelo negro y barba que le cubría gran parte de la cara, tan sólo se le veían los ojos oscuros. Ahí estaba en mi habitación, mirándome desde el pie de la cama, como si quisiera decirme algo y no le salieran las palabras, entonces desperté y desapareció. Mi marido ya se había ido a trabajar, miré el reloj de la mesita, todavía podía dormir un poco más, era muy temprano.
Erika Martínez Rodríguez
viernes, 16 de octubre de 2009
Detrás de los ojos l
Una gata que soñó ser Cleopatra
engarzada en la piedra del Misterio.
Una ecuación perfecta
entre tu ardor y mi hambre.
Un tropezón que cualquiera da
estremecido en la fiebre del otro
el desboque del otro
la irracionalidad en el espejismo del temblor.
Detrás de estos ojos que no te quieren ver
se eleva el polvo de la infancia que envuelve
a la caprichosa gemidora, en el pedido incestuoso:
Miedos y deseos rompiendo el muro de los ojos
que no son los míos ni los tuyos;
porosos que confluyen en la visión imaginaria:
Ojos de ternura que dar, ojos mordiéndonos la piel
lamiendo piadosos la soledad, ojos malditos que apuñalan
al gemido para matar todo síntoma de placer y dolor
tras el dolor del placer, ojos sedientos de lujuria
saciados con el vino de tu boca; resueltos
que se abisman a saltar y a meterse en el centro del centro
de tu llama, como una hipnosis en ese estado de dirección:
Eres mío, eres mío.
Ojos de Viernes, santificando la paz que nos llegará
cuando todo lo demás se haga olvido.
Ojos tartamudos sin poder nombrarte completo
porque la luz donde ese hombre que sos, está
me lleva al hormigueo de la sangre, a la expulsión
del espíritu del pájaro, al miedo de desear lo que no pueda tener
cada noche consecuente con mi incontinencia de vos.
Ojos atados al capricho tuyo,
a lo que me pidas sin pertenecerme, al nicho del silencio,
al bosque cuando el lobo está y sin embargo no está.
Ojos desdoblados en la borra del café que quieren adivinarte
en lo oscuro, en la obsidiana, en la ronda de la locura.
Ojos sonambulistas que van derecho hacia vos precipitándose.
Ojos cohibidos de derecha a izquierda, porque al revés se animan a todo,
al idioma sagrado, el de lo oculto; por pertenecernos.
Ojos de sernos en el cepo del para siempre sin que nadie lo sepa
aunque todos lo sepan porque no se puede ocultar lo que Es.
Ojos de amor, devanándose en la hebra del amor,
zarpa y celo rompiendo el deslumbramiento
penetrándonos en el grito abrasador
con la intempestuosa voz decisiva.
Fanny G Jaretón
engarzada en la piedra del Misterio.
Una ecuación perfecta
entre tu ardor y mi hambre.
Un tropezón que cualquiera da
estremecido en la fiebre del otro
el desboque del otro
la irracionalidad en el espejismo del temblor.
Detrás de estos ojos que no te quieren ver
se eleva el polvo de la infancia que envuelve
a la caprichosa gemidora, en el pedido incestuoso:
Miedos y deseos rompiendo el muro de los ojos
que no son los míos ni los tuyos;
porosos que confluyen en la visión imaginaria:
Ojos de ternura que dar, ojos mordiéndonos la piel
lamiendo piadosos la soledad, ojos malditos que apuñalan
al gemido para matar todo síntoma de placer y dolor
tras el dolor del placer, ojos sedientos de lujuria
saciados con el vino de tu boca; resueltos
que se abisman a saltar y a meterse en el centro del centro
de tu llama, como una hipnosis en ese estado de dirección:
Eres mío, eres mío.
Ojos de Viernes, santificando la paz que nos llegará
cuando todo lo demás se haga olvido.
Ojos tartamudos sin poder nombrarte completo
porque la luz donde ese hombre que sos, está
me lleva al hormigueo de la sangre, a la expulsión
del espíritu del pájaro, al miedo de desear lo que no pueda tener
cada noche consecuente con mi incontinencia de vos.
Ojos atados al capricho tuyo,
a lo que me pidas sin pertenecerme, al nicho del silencio,
al bosque cuando el lobo está y sin embargo no está.
Ojos desdoblados en la borra del café que quieren adivinarte
en lo oscuro, en la obsidiana, en la ronda de la locura.
Ojos sonambulistas que van derecho hacia vos precipitándose.
Ojos cohibidos de derecha a izquierda, porque al revés se animan a todo,
al idioma sagrado, el de lo oculto; por pertenecernos.
Ojos de sernos en el cepo del para siempre sin que nadie lo sepa
aunque todos lo sepan porque no se puede ocultar lo que Es.
Ojos de amor, devanándose en la hebra del amor,
zarpa y celo rompiendo el deslumbramiento
penetrándonos en el grito abrasador
con la intempestuosa voz decisiva.
Fanny G Jaretón
EL MONO CIBERNÉTICO – Blognovela – eBook novela gratis
EL MONO CIBERNÉTICO – Blognovela – eBook novela gratis
En jungla de Internet, entre chips, memorias ram y cables de fibra óptica, un mono escritor, con su aullido de lobo, le habla a una nueva generación. La época supermoderna, en la que ahora estamos inmersos, es el marco de las reflexiones metafísicas y de la crítica de alguien que suplanta a un chimpancé pensante; ¿o será el chimpancé el que suplanta al escritor?
El escritor web Pablo Paniagua, autor del la blognovela “Exex, la mujer del bigote” y de la novela on line “La Última Utopía”, ha comenzado a publicar en el diario “El Librepensador” http://www.ellibrep ensador.com la blognovela “El Mono Cibernético”. Los capítulos aparecerán todos los días pares, hasta una conclusión todavía no determinada, pues esta novela supone, en realidad, un experimento dentro de un subgénero literario que busca su metamorfosis como modo de expresión y como propuesta para contribuir al desarrollo de las nuevas formas narrativas en Internet.
La voz de cuatro personajes, hablando en primera y segunda persona, irán construyendo una historia que hará referencia al mundo que hoy vivimos: la época supermoderna. El Mono Cibernético viene a anunciar y certificar la muerte de la época postmoderna, de algo que terminó, en su dimensión artística, con la supremacía del concepto sobre el objeto, en una dispersión global de un arte vacío de contenidos y en caída libre dentro de una civilización dominada por la banalidad, donde la literatura tampoco se escapa de la inercia de la simulación.
El Mono Cibernético se rebela contra todo ello, y en su mundo, que es Weblandia, su palabra se hará escuchar.
Esta blognovela la pueden seguir en esta dirección:
http://www.ellibrep ensador.com/ el-mono-cibernet ico-una-blognove la-de-pablo- paniagua/
Y aquí, como botón de muestra, pueden leer la primera entrega:
CAPÍTULO 1
¿Libros? Éste puede ser un libro que empieza... un libro digital dentro de un diario digital. ¿Quién soy? El de cara de chimpancé, de mona Chita sin Tarzán simulando su grito por aquí. Es la compulsión por escribir igual que un grito interior que no sale por la garganta, sino de los dedos que pulsan estas teclas. Para ello me afané en dejar la banana a medio terminar, aunque no soy yo el que escribe porque los monos no saben leer y mucho menos escribir; es éste que me suplanta, que tomó mi foto de Internet para decir que soy yo, que es él, que es un chimpancé pensante…
Es difícil vivir sin identidad, pues todo ha de ser nombrado para existir, además de tener una imagen reconocible. Yo sólo me reconozco en esa fotografía robada para suplantarme a mí mismo, un ser agazapado tras la pantalla de una computadora, un escritor sin rostro que con estas palabras se mete dentro de tu cabeza, dentro de tu casa... Existo y no existo, soy un algo virtual, un racimo de palabras que se entrecruzan buscando un significado, ente de sustancia efímera… nada más.
Acabo de cenar y una mona me espera para esta noche. No sé cómo se darán las cosas, si es que se dan; de cualquier modo trataré de pasarlo bien. Ahora ya son dos vidas paralelas las que tengo (si es que no son más): la virtual que me invento y la real que no paro de inventar. Así es el devenir, algo que en parte nos viene dado de acuerdo a una caída como de fichas de dominó, de un efecto pocas veces predecible y que termina, a saber, con la muerte. Pero hoy no he de preocuparme por ello, pues un libro acaba de nacer. El resultado tampoco es predecible, como ese devenir que mueve los hilos de la existencia, pues escribo esta historia sin saber su final ni recorrido: toda una incógnita; he ahí lo emocionante de la apuesta, del experimento de acumular palabras e ideas en busca de un significado, y tú, lector, eres mi cómplice, el destinatario de un mensaje que se precipita en un universo fractal de enlaces cibernéticos, algo que llaman ciberespacio.
Pablo Paniagua
EL MONO CIBERNÉTICO – Blognovela – eBook novela gratis
http://www.ellibrepensador.com/ el-mono-cibernet ico-una-blognove la-de-pablo- paniagua/
En jungla de Internet, entre chips, memorias ram y cables de fibra óptica, un mono escritor, con su aullido de lobo, le habla a una nueva generación. La época supermoderna, en la que ahora estamos inmersos, es el marco de las reflexiones metafísicas y de la crítica de alguien que suplanta a un chimpancé pensante; ¿o será el chimpancé el que suplanta al escritor?
El escritor web Pablo Paniagua, autor del la blognovela “Exex, la mujer del bigote” y de la novela on line “La Última Utopía”, ha comenzado a publicar en el diario “El Librepensador” http://www.ellibrep ensador.com la blognovela “El Mono Cibernético”. Los capítulos aparecerán todos los días pares, hasta una conclusión todavía no determinada, pues esta novela supone, en realidad, un experimento dentro de un subgénero literario que busca su metamorfosis como modo de expresión y como propuesta para contribuir al desarrollo de las nuevas formas narrativas en Internet.
La voz de cuatro personajes, hablando en primera y segunda persona, irán construyendo una historia que hará referencia al mundo que hoy vivimos: la época supermoderna. El Mono Cibernético viene a anunciar y certificar la muerte de la época postmoderna, de algo que terminó, en su dimensión artística, con la supremacía del concepto sobre el objeto, en una dispersión global de un arte vacío de contenidos y en caída libre dentro de una civilización dominada por la banalidad, donde la literatura tampoco se escapa de la inercia de la simulación.
El Mono Cibernético se rebela contra todo ello, y en su mundo, que es Weblandia, su palabra se hará escuchar.
Esta blognovela la pueden seguir en esta dirección:
http://www.ellibrep ensador.com/ el-mono-cibernet ico-una-blognove la-de-pablo- paniagua/
Y aquí, como botón de muestra, pueden leer la primera entrega:
CAPÍTULO 1
¿Libros? Éste puede ser un libro que empieza... un libro digital dentro de un diario digital. ¿Quién soy? El de cara de chimpancé, de mona Chita sin Tarzán simulando su grito por aquí. Es la compulsión por escribir igual que un grito interior que no sale por la garganta, sino de los dedos que pulsan estas teclas. Para ello me afané en dejar la banana a medio terminar, aunque no soy yo el que escribe porque los monos no saben leer y mucho menos escribir; es éste que me suplanta, que tomó mi foto de Internet para decir que soy yo, que es él, que es un chimpancé pensante…
Es difícil vivir sin identidad, pues todo ha de ser nombrado para existir, además de tener una imagen reconocible. Yo sólo me reconozco en esa fotografía robada para suplantarme a mí mismo, un ser agazapado tras la pantalla de una computadora, un escritor sin rostro que con estas palabras se mete dentro de tu cabeza, dentro de tu casa... Existo y no existo, soy un algo virtual, un racimo de palabras que se entrecruzan buscando un significado, ente de sustancia efímera… nada más.
Acabo de cenar y una mona me espera para esta noche. No sé cómo se darán las cosas, si es que se dan; de cualquier modo trataré de pasarlo bien. Ahora ya son dos vidas paralelas las que tengo (si es que no son más): la virtual que me invento y la real que no paro de inventar. Así es el devenir, algo que en parte nos viene dado de acuerdo a una caída como de fichas de dominó, de un efecto pocas veces predecible y que termina, a saber, con la muerte. Pero hoy no he de preocuparme por ello, pues un libro acaba de nacer. El resultado tampoco es predecible, como ese devenir que mueve los hilos de la existencia, pues escribo esta historia sin saber su final ni recorrido: toda una incógnita; he ahí lo emocionante de la apuesta, del experimento de acumular palabras e ideas en busca de un significado, y tú, lector, eres mi cómplice, el destinatario de un mensaje que se precipita en un universo fractal de enlaces cibernéticos, algo que llaman ciberespacio.
Pablo Paniagua
EL MONO CIBERNÉTICO – Blognovela – eBook novela gratis
http://www.ellibrepensador.com/ el-mono-cibernet ico-una-blognove la-de-pablo- paniagua/
sábado, 10 de octubre de 2009
¿Como describirlo?
http://albertoviera 4.blogspot. com
Ansiosos dedos impulsivos aplastan teclas diminutas
un dibujo sobre un muro digital
imprime un cuadro abstracto extendido sin pincel
letras
conforman las palabras como un juego de ajedrez
impresas, cortadas, trasladadas
ansiosas del espacio donde obtengan un sentido
armoniosas al latir que las invoca
intentan que una nota se impregne en todas ellas
y definan el preciado sentimiento
que llego al mirarte caminar
¿que fácil es decir amor y tan extenso se vuelve describirlo?
si al minuto de escucharte
baje mis ojos mientras mis manos sonreían
si al instante de decirte mis verdades
construí para nosotros un castillo entre las nubes
hadas, princesas y un jardín de pétalos azules
cabalgando hacia tu encuentro con los labios amarrados
embriagado
erizándome la piel en un mundo de palabras atándome los labios
¡que fácil es decir amor y tan extenso se vuelve describirlo!
temblando sin sentido
junte aun lo vivido, lo inventado y por vivir
ido, perdido, mas confundido
un manojo de razones escondiendo una razón
el amor una explosión
contemplativo a tus pestañas
recolectando huellas impresas en la arena
mi cuerpo en el altar de los batidos
mis pies apresurados aplastando tus pisadas
tembloroso abrazo la ansiedad
anhelando que el deseo se vuelva compartido
convocando la lujuria para hacerla entre nosotros
un templo en santidad
¿privilegios del amor?
¿que fácil es decir amor y tan extenso se vuelve describirlo?
mi estomago, mi pecho
invadido por el cáncer de tus labios
sin ser de mi
ideando encender un fuego incontenible
dama con el brillo de una niña en tus mejillas
¡vencido¡
sin decir amor y aun peor sin describirlo
solo un encuentro
escuchando luces bailando entre las nubes
derramando deseos
notas dispersadas sin tocar la tierra firme
los ropajes dispersados entre velas encendidas
tendiéndonos de espalda sin mirar nuestro pasado
apostándole al amor sobre nosotros
recortando a cada hoja sus heridas
poniendo en tus oídos un te amo
que dejo a las palabras tendidas sobre rocas
y el verso que esperaba que naciera de mis manos
lo leíste al mirarme sonreír
¿que fácil es decir amor y tan extenso se vuelve el describirlo?
pero bello es que al mirarme
no precises una letra para hallar
porque solo al contacto de mis manos
comprendes cuanto ansió tu presencia
si al minuto de escucharte
oigo desde el cielo la mas bella poesía
si al instante de decirte mis verdades
observas cuanto amor siento por ti
y mas fácil me resulta resumir
porque extenso se vuelve describirlo
Luis Alberto Viera
Ansiosos dedos impulsivos aplastan teclas diminutas
un dibujo sobre un muro digital
imprime un cuadro abstracto extendido sin pincel
letras
conforman las palabras como un juego de ajedrez
impresas, cortadas, trasladadas
ansiosas del espacio donde obtengan un sentido
armoniosas al latir que las invoca
intentan que una nota se impregne en todas ellas
y definan el preciado sentimiento
que llego al mirarte caminar
¿que fácil es decir amor y tan extenso se vuelve describirlo?
si al minuto de escucharte
baje mis ojos mientras mis manos sonreían
si al instante de decirte mis verdades
construí para nosotros un castillo entre las nubes
hadas, princesas y un jardín de pétalos azules
cabalgando hacia tu encuentro con los labios amarrados
embriagado
erizándome la piel en un mundo de palabras atándome los labios
¡que fácil es decir amor y tan extenso se vuelve describirlo!
temblando sin sentido
junte aun lo vivido, lo inventado y por vivir
ido, perdido, mas confundido
un manojo de razones escondiendo una razón
el amor una explosión
contemplativo a tus pestañas
recolectando huellas impresas en la arena
mi cuerpo en el altar de los batidos
mis pies apresurados aplastando tus pisadas
tembloroso abrazo la ansiedad
anhelando que el deseo se vuelva compartido
convocando la lujuria para hacerla entre nosotros
un templo en santidad
¿privilegios del amor?
¿que fácil es decir amor y tan extenso se vuelve describirlo?
mi estomago, mi pecho
invadido por el cáncer de tus labios
sin ser de mi
ideando encender un fuego incontenible
dama con el brillo de una niña en tus mejillas
¡vencido¡
sin decir amor y aun peor sin describirlo
solo un encuentro
escuchando luces bailando entre las nubes
derramando deseos
notas dispersadas sin tocar la tierra firme
los ropajes dispersados entre velas encendidas
tendiéndonos de espalda sin mirar nuestro pasado
apostándole al amor sobre nosotros
recortando a cada hoja sus heridas
poniendo en tus oídos un te amo
que dejo a las palabras tendidas sobre rocas
y el verso que esperaba que naciera de mis manos
lo leíste al mirarme sonreír
¿que fácil es decir amor y tan extenso se vuelve el describirlo?
pero bello es que al mirarme
no precises una letra para hallar
porque solo al contacto de mis manos
comprendes cuanto ansió tu presencia
si al minuto de escucharte
oigo desde el cielo la mas bella poesía
si al instante de decirte mis verdades
observas cuanto amor siento por ti
y mas fácil me resulta resumir
porque extenso se vuelve describirlo
Luis Alberto Viera
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