sábado, 3 de octubre de 2009

El poeta que preserva la unidad

Uno se vincula al texto del poema existenciado,
a la red de pensamientos que lo teje, que unifica,
que preserva... uno le llama realidad, lo cognoscible. ..
porque el universo es éso, canción vibratoria
mensaje / poema / horizonte
a los que los ojos se acostumbran
para clasificar las unidades armoniosas
morfologías / eventos significativos y señales y palabras...

Uno se despoja insatisfecho con las sombras
y en el negocio del oír, boquea con rima y pausa
y anhela que se conozcan los latidos y el origen
para así amar más las procedencias sonoras.

Quiere el atestiguador saberse de memoria
lo que concierna a voz, a estrofa, a cánones
una vez que baile en carne y hueso,
como vivito y coleando; y por eso se une al texto
del poema y el universo se va constituyendo
según lo quiere percibir el que ama
o deifica las sustancias, o las ondas.

No dirá que vivirse es un velo
de mortaja, uno es que mejor pide un texto
aunque no sepa todavía si la energía es primero
que la aguja que cose, o si el pensamiento
es antes que la red con que pesca
sus peces, o se gana la vida, o se busca las cosas,
o se explica lo posible que acontece.

Uno, entre cuantos de liquidez luminosa
y bancos arenosos con olor y tacto
y residuos de algas aún más pequeñas
que los electrones, se vincula al poema organizador
y a la canción consoladora y bendice la mar.

No hay materia sólida de vida,
no hay aguas disolventes, sólidas de muerte,
sólo ese hilillo lumínico, tenue, invisible,
como la plata oculta que la musa tiende
por amor a Teseo camino al Laberintos
donde vive el monstruo creativo del Poeta
mitad-tejedor de unas luces, mitad ser-que-desteje,
guerrero / fiera que destruye, muerde...
Ser-que-preserva por querer sobrevivirse.


Carlos Lopez Dzur

jueves, 24 de septiembre de 2009

Los corajes de Rick / microrrelato

ick dice que el gobierno ha llenado su hígado de piedritas. Para tener un medio de prensa poderoso que difunda una verdad sin falseamiento, con decorosa objetividad al menos, es necesario que ese medio sea propio. Que no le tema a nadie. Es que su país, como lo estudia y comprende, está subvirtiendo su propia democracia, vendiendo sus principios a las corporaciones e inventando guerras justas que son dramas mediáticos de rencor dogmático y mentira

Así que, a fin de que la revista Harper pueda difundir lo que su equipo informativo observa, Rick se antoja de jugar la mejor de sus cartas. En el país de las mentiras, todo depende del dinero y que la prensa no esté en manos de propietarios cínicos, acomodaticios, chantajeados, miedosos, con periodistas ingenuos, vividores, amenazados con despido, o intelectualmente deshonestos.

Cuando supo que la revista Harper, pese a su prestigio perdía $2 millones anuales y cerraría sin remedio, él dijo a su abuelito billonario: «Cómprame el medio», y dicho y hecho. Rick es afortunado. «Si se ha de perder dinero que se pierda, no por la audacia de vender mentiras, que se pierda por decir las verdades necesarias». Es que él ya supo que la propaganda militar y el periodismo danzan juntos en contubernio y se utilizan los símbolos nacionales para limpiar los culos de mayor embarre.

La cagada está en todo: en la elaborada musicalizació n de la mentira, en el diseño gráfico del fraude, en los títulos especialmente capciosos durante los noticieros, en las tablas y montajes, donde se manipulan los símbolos nacionales y no se dice ni media verdad de lo que pasa, porque la censura es mayor que la decencia.

Desde 2006, la invasión de Irak hizo al mundo menos seguro. Y a los políticos, crédulos y cínicos, tapachines y censuradores, por causa de tanta pendejada. Acaba de enterarse que los kuwaitíes han falsificado un caso de tortura de infantes para culpar iraquíes y engordar el papel propgandístico del aparato milittar y el coro belicistas que le sirve, desde corporaciones y gobierno. Y Rick no se quedará callado. Ahora cuenta con la revista Harper.

Carlos Lopez Dzur

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Liberación del náufrago arrepentido

Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios.
Pagaré lo que prometí: Jonás 2: 8

Ahora comprendo que a tus ojos son detestables
quienes se enaltecen y comen y a otros no dejan comer.
Me cuelgo de la costilla saliente de este mamífero
del mar que abrió la boca para tragarme vivo.

Me llevó a lo profundo para que vea cómo las aguas
me han rodeado hasta el alma, soy el náufrago,
rodeado del abismo, y no merezco el vientre de mujer,
sino el alga que enreda mi cabeza y me dice:
«Observa que el poder que se arrebata a la Madre Tierra
indigesta al que come, si alimento procura para sí».

El poder arrebaté con lengua que miente
y aún teoriza que es justicia.
Ahora, cuando la praxis social
se confina en la Urania, conozco el impulso
del que no separa Tierra y Cielo cuando el tiempo
avanza con su abrazo. Buena es la Mano que disciplina
los impulsos, malo el poder del Padre Urano
que me aparto para que olvide que tú das la Verga de Oro
y exhortas: «Usala bien».

2.

Aquí estoy como sobreviviente de; injusto Titán
que vociferó su certidumbre moral con elitismo
y con ella practicó la eugenesia y dijo:
«Tengo el derecho. Determinaré lo que se haga
con la vida de otros; me tragaré a mis hijos, uno por uno.
Urano soy que los odio. Gobierno soy que me permito
lo que me plazca por mis «buenas razones»
(no porque tenga el derecho divino de los reyes,
digo que mis grupos son preferenciales y no entienden
que estos planes sean perversos).

... Es mi culpa. Los dejé que derramaran
la sangre inocente y Saturno los devoró
y fui yo el testigo falso; mi discordia es peor
que la del rey malvado. ¿Qué haré para que no vuelva
a suceder que tan largamente advertido,
desacreditado fascismo, no puedan mutarse
en mortandad nueva y prostituir el espíritu
de otra nueva era, porque me masturbó la Mano
de Jezabeel, erizó mis gandumbas
y acepté de la Madre la hoz y la venganza.

Me dijo: «Vé y mátalo, vé y ódialo tanto como yo:
él te quita los hermanos; a mí me quita los hijos.
Míralos: si toman las calles, los llama Nueva Izquierda,
los mata, los viste de camisas de color marrón,
los hace sus soldados y los manda a la guerra,
los squadristi de Mussolini son iguales
y los hará que mueran en calles de sus invasiones
y sus rebeldías y sus agendas».

3.

Sácame de esta bestia del mar oscuro,
de este Seol de la Era del Acuario.
De este intestino estomacal que vela a Kennedy
y Johbson, en la evolución final del Progresivismo.
De este culto nacional al Estado donde JFK
será tragado, como Cristo sacrificial de la Gran Mentira.
Nazis y fachos, con la factura de LBJ,
se perviven con arquitectos paulinos.

Con voz de alabanza te ofreceré sacrificios
si me sacas de esta vulva llena de mal,
útero enfermo de poder desobediente.
Pagaré lo que prometí, porque aun del ninivense
[que te oyó] hicíste misericordia.
Muéstrame la Tercera Vía, no este liberalismo
que es la religión totalitaria, la democracia fascista
de los corruptores: porque Hestia y Démeter
han sido tragadas y en el estómago del poder
ví a Hera y el Hades y un sexto hijo está por nacer
y nacerá en el silencio de la noche y vendrá
a la Madre Tierra y crecerá en orfandad
como hijo, sin padre, que al poder ha temido.

Sácame del vientre del pez.
Renueva la firmeza de mi Verga de Oro.
No me arrojes lejos de tu presencia ni retires
de mí la misión de profeta porque quiero
ver a mis hermanos, idos con el Holocausto,
antes que venga la caída preanunciada
de la que No Ví ni Ni(ni) ve...
Haz el vomitivo. Que vomite el Poder
por causa de la piedra; poder del que come
y no deja comer,
que vive y no deja vivir...
Ahora, entre los que sufren y esperan
en estómago amargo, estoy.
Piedad.

«Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra».

03-07-2000 / Estéticas mostrencas y vitales

Carlos Lopez Dzur

LABIOS

En estancias de música y de fuego
perfilados en la hoguera festejaron.
Bazar de excitaciones entre ellos
tantas que a veces sintieron miedo.

Lecho firme el musgo en la montaña,
rojos pliegues ansiosos acosaron
dejaron suspiros húmedos
sobre las yemas de los tibios dedos.

Piel a piel conversaron de sí mismos,
de la eterna fuente bebieron,
expresando aguda maestría
anotada en los folios de sus cuerpos.

Donantes de experiencias nuevas
felices muriendo de locura,
rozaron el borde del futuro
prometiendo más allá del Universo
definitivo encuentro del Sol y de la Luna.

Especialistas seductores
juraron amor en las mañanas de oro
y en las bocas oscuras de las tardes
experimentaron todos los excesos.

Fluían sus voces como un arroyo
alientos ardientes convincentes
invitaban a la entrega sin recato
y Eros excitado susurraba ¡Míos!

Entreabiertos labios mágicos
viajeros errabundos sin brújula
sobre las amplias geografías
hasta izar y arrear bandera.


Ah, de las gestas cantadas por ellos
de la totalidad del territorio conquistado,
cada uno conserva la memoria viva
testigos firmes de los enfrentamientos
instigadores de sudores y faenas.

¡Qué de cosas si quisieran, contarían...!

Ana Lucía Montoya

.




Septiembre 2009
LABIOSEn estancias de música y de fuegoperfilados en la hoguera festejaron.Bazar de excitaciones entre ellostantas que a veces sintieron miedo.Lecho firme el musgo en la montaña,rojos pliegues ansiosos acosarondejaron suspiros húmedossobre las yemas de los tibios dedos.Piel a piel conversaron de sí mismos,de la eterna fuente bebieron, expresando aguda maestríaanotada en los folios de sus cuerpos.Donantes de experiencias nuevasfelices muriendo de locura,rozaron el borde del futuroprometiendo más allá del Universodefinitivo encuentro del Sol y de la Luna.Especialistas seductoresjuraron amor en las mañanas de oroy en las bocas oscuras de las tardesexperimentaron todos los excesos.Fluían sus voces como un arroyoalientos ardientes convincentesinvitaban a la entrega sin recatoy Eros excitado susurraba ¡Míos!Entreabiertos labios mágicosviajeros errabundos sin brújulasobre las amplias geografías hasta izar y arrear bandera.Ah, de las gestas cantadas por ellosde la totalidad del territorio conquistado,cada uno conserva la memoria vivatestigos firmes de los enfrentamientos instigadores de sudores y faenas.¡Qué de cosas si quisieran, contarían...!
Ana Lucía Montoya
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Septiembre 2009