lunes, 12 de noviembre de 2007

El cuadro de mi amada

Aquella exposición de pintura me es inolvidable

recuerdo que le dije emocionado : ¡todas tus pinturas son hermosas y
en especial este paisaje, tan lleno de colores, tan nítido de vida,
que me despiertan deseos de nadar y beber sus aguas tranparentes,
acariciar las hojas perlas de rocio y cobijarme bajo su sombra!

Ni jamás olvidaré su voz tibia, sus palabras, su respuesta:

Es que,
en este cuadro está estampada gran parte de mi vida,
nací, a orillas de este río,
al pie de esta araucaria bebí la leche por primera vez,
aquí canté a los vientos,
olí la hierba otoñal recien segada

sobre este lecho de hierba conocí el amor,
y mirando el cielo infinito al compás de sinfonias de pájaros
alegres
tejí mis sueños
y acaricié la tierra dibujando mi inocencia.

nunca venderé este cuadro,
me entristece ponerle precio,
me parece vender mis sentimientos

Ya te dije
en este cuadro está grabada gran parte de mi vida,
me acompaña,
me habla su silencio.

Un día fui a visitar este paisaje,
Pero ya no era el mismo río, sus aguas eran otras,
ni la piel del árbol guardaba mis secretos,
el cielo había cambiado las estrellas
y los pájaros cantaban otras melodías,
ni yo era la misma, mi pena había envejecido

Sin embargo este cuadro a detenido el tiempo
me ha sido fiel en los caminos de mi exilio.

Manuel Ramos Martínez

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