en forma de soneto
no enlazo palabras facilmente
debo ser una persona dramatica
si ante la ausencia de gramatica
debo exprimir el jugo a mi mente
no he hecho una gran carrera
pues me niego a rendirme
y lucho para salir indemne
de la estupidez de la barrera
no he leido para nada los objetivos
solamente veia mis propios motivos
para mi pluma hacer correr
no debo ser un gran escritor o poeta
aprendi cuando lei la ultima meta
ellos saben escribir sin manifestar ideas
en forma de prosa, texto libre
Es verdad que no hace mucho que me animo a firmar como escritor
y es tambien verdad que nadie me dio la autorizacion para hacerlo,
solamente lo hice por una profunda sensacion de que soy libre, manifiesto
lo que pienso, combato por lo que siento y en especial no temo a nadie.
Es verdad tambien que a pesar de tener toda una vida la autorizacion
de firmar como contador no suelo hacerlo pues precisamente creo que
me averguenzo de las limitaciones que impone el titulo y que en gran medida
no son mas que falsas imagenes hechas para defender un gremio ya que en
la practica han dado lugar a joder a muchas muchas personas. Para mi siempre
fue un halago que me digan : Contador? , no te pareces para nada!!!
Y si digo que soy contador es para facilitar a las personas a ubicarme en un
marco mas o menos definible pues decir escritor enseguida me preguntaran
y vivis de eso??? pues le es dificil comprender a la gente comun que ser escritor
no es una profesion, es una forma de vida.
Esa es mi interpretacion de ser escritor y muchas veces me impresiono que los mismos
escritores no lo ven asi, se ven como profesionales de las letras. Es verdad que tecnicamente
suelen enlazar letras, silabas, sonidos e imagenes literarias que despiertan envidia, pero en la
misma medida un atento lector aprecia lo extraordinario de la tecnica y la falta de sentimiento.
Obviamente que envidio a los que saben enlazar como finos collares las letras y palabras,
pues facilitaria en mucho el mensaje que quiero transmitir. Y el mensaje que quiero transmitir
es que tenemos ideas y las tenemos que propagar y en la misma medida intentar limitar la
propagacion de otras ideas que a nuestros ojos son erroneas o incluso malditas.
Mis ideas son muy sencillas y estan relacionadas con las cosas de todos los dias, como respeto
de las ideas de los demas, amistad, compañerismo, lealtad, bienestar, amor, sexo, deseos y fantasias
Lucho claro contra la falsedad, la manipulacion, el racismo y las payasadas de las figuras publicas.
Ser escritor es una forma de vida, tal como la interpreto yo, por eso se encontraran tantas personas
que escriben para si y no publican lo que escriben, algunos lo pondran en algun moderno blog.
Yo personalmente encontre que participar en los grupos literarios me es agradable, me permite aprender,
me permite desarrollar relaciones de amistad. Soy una persona normativa y por lo general respeto la leyes
existentes. que por lo general son mis naturales leyes de respeto por los demas.
Confieso que esta cuestion hoy me tuvo despierto, no se bien porque, pero ahora que termine de escribir estas
lineas me voy a dormir otro rato
.
yossi may 14-01-2007
"El material editado en "Muestrario de Palabras" goza de todos los Derechos Reservados. La administración confía en la autoría del material que aquí se expone, no responsabilizándose de la veracidad de los mismos." En éste blog, encontrarás, todo lo que no pudo ser clasificado, pero que merece ser publicado."
martes, 15 de enero de 2008
A Una Urna Griega, de John Keats, a Percy Shelley en su temprana muerte. OP
A una urna griega
de John Keats
Tú, todavía virgen esposa de la calma,
criatura nutrida de silencio y de tiempo,
narradora del bosque que nos cuentas
una florida historia más suave que estos versos.
En el foliado friso ¿qué leyenda te ronda
de dioses o mortales, o de ambos quizá,
que en el Tempe se ven o en los valles de Arcadia?
¿Qué deidades son ésas, o qué hombres? ¿Qué doncellas rebeldes?
¿Qué rapto delirante? ¿Y esa loca carrera? ¿Quién lucha por huir?
¿Qué son esas zampoñas, qué esos tamboriles, ese salvaje frenesí?
Si oídas melodías son dulces, más lo son las no oídas;
sonad por eso, tiernas zampoñas,
no para los sentidos, sino más exquisitas,
tocad para el espíritu canciones silenciosas.
Bello doncel, debajo de los árboles tu canto
ya no puedes cesar, como no pueden ellos deshojarse.
Osado amante, nunca, nunca podrás besarla
aunque casi la alcances, mas no te desesperes:
marchitarse no puede aunque no calmes tu ansia,
¡serás su amante siempre, y ella por siempre bella!
¡Dichosas, ah, dichosas ramas de hojas perennes
que no despedirán jamás la primavera!
Y tú, dichoso músico, que infatigable
modulas incesantes tus cantos siempre nuevos.
¡Dichoso amor! ¡Dichoso amor, aun más dichoso!
Por siempre ardiente y jamás saciado,
anhelante por siempre y para siempre joven;
cuán superior a la pasión del hombre
que en pena deja el corazón hastiado,
la garganta y la frente abrasadas de ardores.
¿Éstos, quiénes serán que al sacrificio acuden?
¿Hasta qué verde altar, misterioso oficiante,
llevas esa ternera que hacia los cielos muge,
los suaves flancos cubiertos de guirnaldas?
¿Qué pequeña ciudad a la vera del río o de la mar,
alzada en la montaña su clama ciudadela
vacía está de gentes esta sacra mañana?
Oh diminuto pueblo, por siempre silenciosas
tus calles quedarán, y ni un alma que sepa
por qué estás desolado podrá nunca volver.
¡Ática imagen! ¡Bella actitud, marmórea estirpe
de hombres y de doncellas cincelada,
con ramas de floresta y pisoteadas hierbas!
¡Tú, silenciosa forma, tu enigma nuestro pensar excede
como la Eternidad! ¡Oh fría Pastoral!
Cuando a nuestra generación destruya el tiempo
tú permanecerás, entre penas distintas
de las nuestras, amiga de los hombres, diciendo:
«La belleza es verdad y la verdad belleza»... Nada más
se sabe en esta tierra y no más hace falta.
- Sin embargo - luego de cremar los restos del dulce Percy, morirá
tempranamente Byron y a este le sucederá amargamente Keats. Ese será el
camino de los romanticos que no aceptará Goethe: el Alemania la manía es aún
mayor : Lenau, Kleist, Holderlin y otrosse suicidan o mueren encerrados en
la camiza de nezo de la locura, mientras en Italia , el gran Leopardi se
disuelve en la pasión de "saudades" propia de de aquellla generación.
En America José Asunción silva y Larra en españa siguen el mismo cámino.
No hay nada nuevo bajo el sol. ¿ O si ?
OSCAR PORTELA
de John Keats
Tú, todavía virgen esposa de la calma,
criatura nutrida de silencio y de tiempo,
narradora del bosque que nos cuentas
una florida historia más suave que estos versos.
En el foliado friso ¿qué leyenda te ronda
de dioses o mortales, o de ambos quizá,
que en el Tempe se ven o en los valles de Arcadia?
¿Qué deidades son ésas, o qué hombres? ¿Qué doncellas rebeldes?
¿Qué rapto delirante? ¿Y esa loca carrera? ¿Quién lucha por huir?
¿Qué son esas zampoñas, qué esos tamboriles, ese salvaje frenesí?
Si oídas melodías son dulces, más lo son las no oídas;
sonad por eso, tiernas zampoñas,
no para los sentidos, sino más exquisitas,
tocad para el espíritu canciones silenciosas.
Bello doncel, debajo de los árboles tu canto
ya no puedes cesar, como no pueden ellos deshojarse.
Osado amante, nunca, nunca podrás besarla
aunque casi la alcances, mas no te desesperes:
marchitarse no puede aunque no calmes tu ansia,
¡serás su amante siempre, y ella por siempre bella!
¡Dichosas, ah, dichosas ramas de hojas perennes
que no despedirán jamás la primavera!
Y tú, dichoso músico, que infatigable
modulas incesantes tus cantos siempre nuevos.
¡Dichoso amor! ¡Dichoso amor, aun más dichoso!
Por siempre ardiente y jamás saciado,
anhelante por siempre y para siempre joven;
cuán superior a la pasión del hombre
que en pena deja el corazón hastiado,
la garganta y la frente abrasadas de ardores.
¿Éstos, quiénes serán que al sacrificio acuden?
¿Hasta qué verde altar, misterioso oficiante,
llevas esa ternera que hacia los cielos muge,
los suaves flancos cubiertos de guirnaldas?
¿Qué pequeña ciudad a la vera del río o de la mar,
alzada en la montaña su clama ciudadela
vacía está de gentes esta sacra mañana?
Oh diminuto pueblo, por siempre silenciosas
tus calles quedarán, y ni un alma que sepa
por qué estás desolado podrá nunca volver.
¡Ática imagen! ¡Bella actitud, marmórea estirpe
de hombres y de doncellas cincelada,
con ramas de floresta y pisoteadas hierbas!
¡Tú, silenciosa forma, tu enigma nuestro pensar excede
como la Eternidad! ¡Oh fría Pastoral!
Cuando a nuestra generación destruya el tiempo
tú permanecerás, entre penas distintas
de las nuestras, amiga de los hombres, diciendo:
«La belleza es verdad y la verdad belleza»... Nada más
se sabe en esta tierra y no más hace falta.
- Sin embargo - luego de cremar los restos del dulce Percy, morirá
tempranamente Byron y a este le sucederá amargamente Keats. Ese será el
camino de los romanticos que no aceptará Goethe: el Alemania la manía es aún
mayor : Lenau, Kleist, Holderlin y otrosse suicidan o mueren encerrados en
la camiza de nezo de la locura, mientras en Italia , el gran Leopardi se
disuelve en la pasión de "saudades" propia de de aquellla generación.
En America José Asunción silva y Larra en españa siguen el mismo cámino.
No hay nada nuevo bajo el sol. ¿ O si ?
OSCAR PORTELA
domingo, 13 de enero de 2008
NOCHEDAD
<<…Y te amo como se ama a un pajarito muerto…>>
M. Bandeira
Cómo inventar la pausa, el diptongo que no lastime la garganta y el
desoncuelo de un ala que lánguida ha perdido la noción de la
distancia en las bodas de las algas, golpeando cúpula en la piedra,
que espera la ensordecida mudez de la revancha.
Se estancia la soledad como la tecla del piano que negra, negra, en
negra se ha quedado resistiendo en la hendija desvencijada por tanto
tacto.
Escucho al coro de ángeles fuliginosos, las promesas rompen lloviznas
sobre la grava, me mojo hasta encallar a los huesos en la memoria,
algo se vende dentro mío y me vence, tiemblo un dulzor antiguo, los
recuerdos se parapetan entre retentiva y desamparo y la sed riega los
campos áridos donde los labios jamás volverán a posar el nido dónde
tu tacto; phostumus se levanta al pliegue del sueño, nada ha
cambiado, la arquitectura de las viejas casas son azuzadas por el
céfiro alborado, estanca voy de otoño cruel donde se me volaron todas
las hojas, las tapas del cuaderno víctimas han quedado sin conjunto y
el lapicero de clavo grafito ya no talla la remembranza, aún así
sonrío en la gloria del vendaval que castra la soledad del vacío y
me caigo en el bostezo impronunciable, no puedo planear un jadeo de
marcha cuando me han acortado todos los caminos irreparables, la
barca es tempestad de silencio y el cielo se rompe pesado de
preguntas, grito hasta quebrar a la voz, la jaula del pecho es
pesebre de orfandad. ¿Naceré a un nuevo concepto de pobreza y
misterio?
Cuánto callejón metiéndose al polvo de mis ojos, cuánta niñez
desamparada, cuánto juego escondido en el dobladillo de la
ingenuidad, no hay cabañas ni tíos Toms violando las siestas, las
higueras y sus sombras, el corcel escapa de las correrías de todos
los sueños y la fantasía se viste de duelo, rasgo los visillos de la
nada para contemplar la naturaleza muerta, un solo trago salobre
acusa el mercurio de la sangre y en ella evidencio el peso de mis
ganas, me hundo espaciosamente entre paredón y entelequia, finas
hebras tejen el arcabuz de mi suerte, disparada donde el ataúd es
cuna del compromiso en el que velas el triste destino, ya me sabias
desde entonces cuando me inventaste a cuenta de tu acaso, tan avizor
agudizaste el ojo de lupanar donde no cabía mi trato por el tuyo,
donde fuiste vos y vos primero, supinos contra terneros, tierna
mantequilla resbalando en esta suerte de incertidumbre.
En este colofón de resentimiento, si hubiese imaginado que todo lo
creíble era posible en el arbitraje del pacto tácito donde el amor es
un país visitable…
En el exilio de estas horas, comprendo que una carretera de una sola
mano no encontrará el camino de regreso.
Voy sosteniendo el revés de mi espalda para no desaparecerme en un
túnel de imposible, me aferro a la mano de la postrer voluntad, al
empuje de lo asequible y rezo en el leporino intento una plegaria
partida, a cuenta de no perder toda la fe para no sucumbir en el filo
exacto donde pensé dibujar al jazmín de fragancia enervante junto a
la oveja dócil para nuestro tiempo de alianza pero a cambio se traza
perspectivo y acusador el carrusel donde giras y giras la palabra del
amor con el hollín de tu tiranía cuando se tizna el brote donde me
anuncias pajarita muerta y yo muerta me crezco y voy encandilando la
existencia aturdida.
No puedo ver tanto misterio insatisfecho, perdóname la Vida, llévame
al depósito donde la muerte ahoga intermitente al susurro del
epitafio en el agitado mar de alas entregadas cuando me recuerdas
eternamente: Donde nunca fuiste te he querido, enamorada.
Fanny G. Jaretón
M. Bandeira
Cómo inventar la pausa, el diptongo que no lastime la garganta y el
desoncuelo de un ala que lánguida ha perdido la noción de la
distancia en las bodas de las algas, golpeando cúpula en la piedra,
que espera la ensordecida mudez de la revancha.
Se estancia la soledad como la tecla del piano que negra, negra, en
negra se ha quedado resistiendo en la hendija desvencijada por tanto
tacto.
Escucho al coro de ángeles fuliginosos, las promesas rompen lloviznas
sobre la grava, me mojo hasta encallar a los huesos en la memoria,
algo se vende dentro mío y me vence, tiemblo un dulzor antiguo, los
recuerdos se parapetan entre retentiva y desamparo y la sed riega los
campos áridos donde los labios jamás volverán a posar el nido dónde
tu tacto; phostumus se levanta al pliegue del sueño, nada ha
cambiado, la arquitectura de las viejas casas son azuzadas por el
céfiro alborado, estanca voy de otoño cruel donde se me volaron todas
las hojas, las tapas del cuaderno víctimas han quedado sin conjunto y
el lapicero de clavo grafito ya no talla la remembranza, aún así
sonrío en la gloria del vendaval que castra la soledad del vacío y
me caigo en el bostezo impronunciable, no puedo planear un jadeo de
marcha cuando me han acortado todos los caminos irreparables, la
barca es tempestad de silencio y el cielo se rompe pesado de
preguntas, grito hasta quebrar a la voz, la jaula del pecho es
pesebre de orfandad. ¿Naceré a un nuevo concepto de pobreza y
misterio?
Cuánto callejón metiéndose al polvo de mis ojos, cuánta niñez
desamparada, cuánto juego escondido en el dobladillo de la
ingenuidad, no hay cabañas ni tíos Toms violando las siestas, las
higueras y sus sombras, el corcel escapa de las correrías de todos
los sueños y la fantasía se viste de duelo, rasgo los visillos de la
nada para contemplar la naturaleza muerta, un solo trago salobre
acusa el mercurio de la sangre y en ella evidencio el peso de mis
ganas, me hundo espaciosamente entre paredón y entelequia, finas
hebras tejen el arcabuz de mi suerte, disparada donde el ataúd es
cuna del compromiso en el que velas el triste destino, ya me sabias
desde entonces cuando me inventaste a cuenta de tu acaso, tan avizor
agudizaste el ojo de lupanar donde no cabía mi trato por el tuyo,
donde fuiste vos y vos primero, supinos contra terneros, tierna
mantequilla resbalando en esta suerte de incertidumbre.
En este colofón de resentimiento, si hubiese imaginado que todo lo
creíble era posible en el arbitraje del pacto tácito donde el amor es
un país visitable…
En el exilio de estas horas, comprendo que una carretera de una sola
mano no encontrará el camino de regreso.
Voy sosteniendo el revés de mi espalda para no desaparecerme en un
túnel de imposible, me aferro a la mano de la postrer voluntad, al
empuje de lo asequible y rezo en el leporino intento una plegaria
partida, a cuenta de no perder toda la fe para no sucumbir en el filo
exacto donde pensé dibujar al jazmín de fragancia enervante junto a
la oveja dócil para nuestro tiempo de alianza pero a cambio se traza
perspectivo y acusador el carrusel donde giras y giras la palabra del
amor con el hollín de tu tiranía cuando se tizna el brote donde me
anuncias pajarita muerta y yo muerta me crezco y voy encandilando la
existencia aturdida.
No puedo ver tanto misterio insatisfecho, perdóname la Vida, llévame
al depósito donde la muerte ahoga intermitente al susurro del
epitafio en el agitado mar de alas entregadas cuando me recuerdas
eternamente: Donde nunca fuiste te he querido, enamorada.
Fanny G. Jaretón
jueves, 10 de enero de 2008
He vuelto de un sueño
Hoy estuve viendo el ajedrez de dos torcazas
con sus pinceles de amor.
Se hacían rostros invencibles con sus picos en el plumaje gris.
Caladas de ternuras
sus torsos hermosos llovían alegrías, llevaban en el pecho
el espejo de la tarde azul.
Sus cuatro ojos se cruzaron infinitamente
edificaban el puente
con el que mantuvieron un estrecho hilo,
un acueducto para un solo río, un cauce para un solo eco.
Hicieron nidos guturales con el crepúsculo a cuestas,
sus vocales reposaban en sus curvos gestos
como sus vuelos
nadaban frente a mi, con piruetas practicadas al ritmo del viento.
Un armonioso ballet de dos voces
y un entendimiento dionisíaco lo acompañaba.
El mar quieto, al fondo edificaba el horizonte
perdido, sujetado por sí solo, y un sueño
iba fatigado levantando entusiasmo
sobrevolando las jaulas
y viendo caer las horas rotas, deshojarse en la armonía
de las torcazas que se acariciaban en su juego de ajedrez.
En sus almas se predicaba amor
un amor contagioso como la tarde aguijoneada por el naranja
crepuscular
y un azul indeleble para el sueño
y sus palabras calladas,
indecibles
zurcido por el tiempo.
Hoy las extraño en su ballet luminoso.
En su imagen, más me ahínco en la pureza de haber vivido frente a
ellas
Y estar frente a un mar disuelto por lo quieto que se sujeta por lo
lejano
de su horizonte perdido,
con el cual me voy rehaciendo el sueño,
la nostalgia del cuerpo.
Luis Gilberto Caraballo 2008
con sus pinceles de amor.
Se hacían rostros invencibles con sus picos en el plumaje gris.
Caladas de ternuras
sus torsos hermosos llovían alegrías, llevaban en el pecho
el espejo de la tarde azul.
Sus cuatro ojos se cruzaron infinitamente
edificaban el puente
con el que mantuvieron un estrecho hilo,
un acueducto para un solo río, un cauce para un solo eco.
Hicieron nidos guturales con el crepúsculo a cuestas,
sus vocales reposaban en sus curvos gestos
como sus vuelos
nadaban frente a mi, con piruetas practicadas al ritmo del viento.
Un armonioso ballet de dos voces
y un entendimiento dionisíaco lo acompañaba.
El mar quieto, al fondo edificaba el horizonte
perdido, sujetado por sí solo, y un sueño
iba fatigado levantando entusiasmo
sobrevolando las jaulas
y viendo caer las horas rotas, deshojarse en la armonía
de las torcazas que se acariciaban en su juego de ajedrez.
En sus almas se predicaba amor
un amor contagioso como la tarde aguijoneada por el naranja
crepuscular
y un azul indeleble para el sueño
y sus palabras calladas,
indecibles
zurcido por el tiempo.
Hoy las extraño en su ballet luminoso.
En su imagen, más me ahínco en la pureza de haber vivido frente a
ellas
Y estar frente a un mar disuelto por lo quieto que se sujeta por lo
lejano
de su horizonte perdido,
con el cual me voy rehaciendo el sueño,
la nostalgia del cuerpo.
Luis Gilberto Caraballo 2008
El idiota y la pared.
Hoy las latitudes se detienen en esta pared, es entonces que la veo detenidamente para ver sí me encuentro con un futuro, su estructura grisácea no me habla de ideas, esta aquí toda inmóvil y le digo: –el futuro me espera con palabras pared, déjame pasar-, pero no hay respuesta. Pongo mi cabeza en el piso y toco, busco algún resquicio, le soplo…no pasa nada, mis manos recorren sus grietas, y las señales del tiempo oxidan mi franqueza inmóvil.
Es que tomo un lápiz a partir de esta avidez y pinto una puerta en la pared, escribo -ahora-, en la parte de arriba. Escucho un portón cerrarse y sale un tipo malencarado, adusto en los movimientos, calvo, cara afilada, ojeras encañonadas y rabia de entre los dientes, me dice: – ¿que hace hijo de mil putas?-. Me acerco a unos cuantos centímetros de su calva cabeza: –el futuro me espera e hice una puerta, esta pared no me dejaba pasar-. Pone su mano inquisidora sobre mi hombro: – ¡idiota! tantas calles para ir adónde quiera y usted escoge mi pared. Me tendrá que pagar por los daños causados-.
De mi bolsa saco un papel escribo –futuro-, se lo doy al señor: -el futuro ya esta escrito como podrá ver, y no necesito de calles para alcanzarlo, necesito de palabras y puertas, me encontré con esta pared y la necesitaba para pasar al otro lado, es por eso que pinte una puerta-. El señor se rasca la cabeza y se frota el mentón buscando alguna frecuencia que le haga comprender y dice: –pero sí es una pared y no ve, con tan solo pintarla no pasará, imbécil-.
Pienso…: - eso fue antes de que usted llegará, el futuro lo estaba alcanzando pintando y escribiendo, no necesitaba de más; pero podré decirle que ya pasé al otro lado gracias a usted, que también es pared-.
Se queda callado, escribo en medio de la puerta -alcanzar- y empiezo a caminar. Él se sienta en el piso y se queda con el papel en dónde esta escrita la palabra futuro, ya lo alcanzó.
Me limpio del momento, sé que hay más paredes de frente en el futuro y tengo que pasarlas para seguir escribiendo.
Andrés Villela Elizondo
Es que tomo un lápiz a partir de esta avidez y pinto una puerta en la pared, escribo -ahora-, en la parte de arriba. Escucho un portón cerrarse y sale un tipo malencarado, adusto en los movimientos, calvo, cara afilada, ojeras encañonadas y rabia de entre los dientes, me dice: – ¿que hace hijo de mil putas?-. Me acerco a unos cuantos centímetros de su calva cabeza: –el futuro me espera e hice una puerta, esta pared no me dejaba pasar-. Pone su mano inquisidora sobre mi hombro: – ¡idiota! tantas calles para ir adónde quiera y usted escoge mi pared. Me tendrá que pagar por los daños causados-.
De mi bolsa saco un papel escribo –futuro-, se lo doy al señor: -el futuro ya esta escrito como podrá ver, y no necesito de calles para alcanzarlo, necesito de palabras y puertas, me encontré con esta pared y la necesitaba para pasar al otro lado, es por eso que pinte una puerta-. El señor se rasca la cabeza y se frota el mentón buscando alguna frecuencia que le haga comprender y dice: –pero sí es una pared y no ve, con tan solo pintarla no pasará, imbécil-.
Pienso…: - eso fue antes de que usted llegará, el futuro lo estaba alcanzando pintando y escribiendo, no necesitaba de más; pero podré decirle que ya pasé al otro lado gracias a usted, que también es pared-.
Se queda callado, escribo en medio de la puerta -alcanzar- y empiezo a caminar. Él se sienta en el piso y se queda con el papel en dónde esta escrita la palabra futuro, ya lo alcanzó.
Me limpio del momento, sé que hay más paredes de frente en el futuro y tengo que pasarlas para seguir escribiendo.
Andrés Villela Elizondo
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